viernes, 18 de junio de 2010

Pseudodiálogo obligado

- ¿Realmente es obligado?

- ¿Qué cosa?

- Pues esto que hacemos.

- ¿Y qué es lo que hacemos?

- Pues lo que dice el título.

- ¿Y desde cuándo nos fijamos en el título?

- Desde que... ¡Tan sólo léalo, el de hoy no es más que un ataque!

- Uhmmm...

- ¿Qué pasa?

- Pues...

- ¿Qué, qué sucede? ¿Por qué no lo suelta de una vez?

- Ya, hombre, deje el apuro... estoy organizando la idea...

- ¿Organizando? ¿De qué habla? ¿Dónde está su enfoque? ¡Estamos hablando de algo delicado y usted aun insiste con su tendencia a perderse en el camino!

- Sí, pero es que...

- ¿Qué, qué? ¿Qué trata de decir? ¿Cuál es su asunto, su estela? ¿Qué sucede con usted que no lo suelta?

- Bueno... la verdad...

- ¿La verdad qué, qué? ¿Qué CARAYES le está pasando?

- ¡Ya hombre, que usted está un tanto acelerado hoy!

- ¿Qué?

- Pues eso.

- ¿Por qué lo dice?

- Pues nada, por nada en especial.

- No me salga con tonterías, que si lo dijo fue por algo en especial... A estas alturas no es mucho lo que puede hacer para engañarme.

- Lo se, pero es que realmente no es nada especial lo que estaba pensando. Aunque si quiere ya se lo diré...

- Pues a ver... dígalo, sin demora...

- No acose, hombre, que no es una emergencia.

- Desde donde yo lo veo, esto podría ser una emergencia.

- Podría, mas no lo es. Así que...

- ¿Le parece que no estamos en estado de emergencia?

- Es que no lo estamos.

- Ya veo... así que, según sus deducciones, no estamos en ningún estado de emergencia. Por eso se queda ahí, pasivo, incólume, como si pasara una nada.

- Sí.

- Y todos tan contentos, ¿no?

- Ahá.

- Entiendo.

- Me parece bien.

- Entiendo que es usted un concreto estúpido.

- Ah. Eso sí no me parece bien.

- Pues si no le parece bien, mi tarado señor, no tiene que hacer otra cosa más que exponerme su desacuerdo de la forma que se le venga en gana, gazapo de porquería.

- Sabe, esto se está volviendo una lata...

- ¿Y puede el obtuso ser de nula aptitud para la vida ser tan amable de explicar por qué le parece que esto se está volviendo una lata?

- Uhmmm... Tan solo para que deje de joder le explicaré, aunque no sin dejarle claro que, si va a seguir con el tono arrabalero y masacotudo con el que me ha venido fastidiando, desde que comenzamos a hacer algo parecido a hablar, le aseguro que se quedará con la duda ocasionada por mi ausencia de respuesta, cobijada por un silencio tan espinoso que va a sentir punzadas sutiles en el alma cada vez que piense en las consecuencias de su exasperante actitud, ¿me ha entendido, caballerito?

- ...

- Consideraré esos puntos suspensivos como un dócil asentimiento. Vea, mire, lea, escuche, como quiera hacerlo o como le sea más fácil capturar lo que le voy a explicar: Ahora he que podido tener unos instantes de tranquila reflexión, he visto el título que nos aplican arriba, lo he estudiado con la mayor profundidad que permiten unos cuantos segundos de tiempo terrícola, y me he dado cuenta de que el rollo que tenía usted metido quien-sabe-donde y que lo tenía con esa presión tan enferma le impedía ver que, en primera instancia, el que sea o no
obligado no es asunto de nosotros, al menos en un sentido práctico, ¿Me estoy haciendo entender?

- Sí señor...

- Perfecto, eso me gusta... en segunda instancia, creo que podemos ponernos de acuerdo en que lo que hemos realizado hasta el momento dista de ser un diálogo: desde donde yo lo veo, más ha parecido una seguidilla de irritantes demostraciones de cuán corta es su paciencia para mantener amarradas sus conclusiones intolerantes dentro de su ser, una listilla de explosiones en la que me he visto infelizmente involucrado, sin saber muy bien durante unos momentos qué pasaba inicialmente... Así que, si no le molesta, concluyo que poner
pseudo diálogo no sólo resulta conveniente aquí, sino que además resulta ser un término muy amable que encubre la realidad (realidad extraña y sujeta a reglas que por ahora no comprendo, pero realidad para nosotros al fin y al cabo) de lo que tenemos entre líneas, simplemente una algarabía poco recíproca, acompañada de una insistencia ingenua e impaciente de su parte para obtener respuesta a una pregunta que ni siquiera había hecho bien. ¿Ve las luces que llegan y revolotean felices por su satisfecha "existencia" cuando se esfuerza por conseguir un poco de paciencia?

- Sí señor... tan sólo una cosa...

- Cuénteme no más.

- Puede que esto que hemos hecho sea independiente de la obligación que tenga o no "aquel" sujeto, y puede que no haya existido diálogo porque sencillamente nos hemos gastado el tiempo peleando, pero no me puede negar que esto ya se puso aburrido, y además por su culpa. Lo dejo ahí, quieto en la medida de lo posible, con su paciencia...

- Bahh.





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NOTA: ¿El peor diálogo publicado en Durazno Rojo hasta la fecha? ¿El más trillado y superficial al menos? Ante la falta de comentadores, pensaré por ahora que sí, aclarando, como siempre, que aquello me importa poquito, lo suficiente como para sufrir unos minutos y considerar la idea de no joder más con ejercicios de diálogos hasta que ésta se me difumina y se me pierde, como muchas ideas de renuncia que a veces tengo (por fortuna, imagino).

2 comentarios:

Nos gusta que prueben algo de nuestros frutos sin más, pero nos gusta más cuando nos hacen saber si los temas están jugosos, si hay muchas pepas entre ideas, si el sabor de su lectura es bueno o si están biches o muy maduros; Así que adelante, deja tu semilla, tu esputo, tu abono o tu espalda para recostarte, lo agradeceremos y sabremos darle su buen uso.