miércoles, 24 de noviembre de 2010

Sobre Rhapsody

Desde que vivo solo he tomado la manía de acostarme en la cama y volar con los acordes mágicos de las bandas que van rotando sus vientos en espiral sobre mi cuarto. Esa cosa misteriosa, dominante y mística que es lo que los seres humanos llamamos música. Cada vez que lo hago descubro mas perfecciones musicales que maravillan mis oídos y alma de forma tal que me hago deleite y sueño. Hoy he escuchado la canción The dark tower of Abbys que por no decir nada más me conmovió de tal forma que me sentí parte de esa humanidad ancestral que en tiempos arrugados descubrió la mezcla armoniosa de los sonidos, la música.

Y es que Rhapsody realmente logra una armonía tal que su música, como a pocas bandas les sucede, logra crear más que una atmosfera, trascender la conjugación del tiempo y encapsularnos en un mundo propio donde se siente con intensidad, con honores y con luchas por la verdad y el amor. Es decir genera tal empatía en el escucha que deja de ser un cómplice para ser un codelirante que visita un mundo al que solo se accede por medio de la música. Esta agrupación logro construir con total perfección héroes, valles, doncellas y dragones que deseamos no solo conocer sino explorar.

Las emociones suscitadas por un ensamble de tal magnitud van desde las lágrimas en honor a la doncella perdida o héroe caído, hasta la euforia por la batalla ganada. En esta bella noche de primavera porteña levanto la copa en nombre de Rhapsody y su alquimia musical ¡ah vuestra salud!

Si bien creo que vale la pena darse a la tarea de navegar sobre toda su discografía incluyendo los trabajos de Luca Turilli, recomiendo algunas canciones en las que realmente hay que perderse alguna vez en la vida.

The dark tower of Abbys (Symphony of Enchanted Lands)

Wings of Destiny (Symphony of Enchanted Lands)

Symphony of Enchanted Lands (Symphony of Enchanted Lands)

Beyond the gates of infinity (Symphony of Enchanted Lands)

Eternal glory (Symphony of Enchanted Lands)

The march of the swordmaster (Power of the Dragonflame)

Lamento Eroico (Power of the Dragonflame)

In tenebris (Power of the Dragonflame)

Gargoyles, Angels and Darkness (Power of the Dragonflame)

Virgin skies (Legendary tales)

Lord of the Thunder (Legendary tales)

Ira tenax (Legendary tales)

Forest of unicorns (Legendary tales)

The bloody rage of the titans (Legendary tales)

Lux triumphans (Legendary tales)

Holy Thunderforce (Legendary tales)

Dargor,shadowlord of the Black Mountain (Legendary tales)

miércoles, 3 de noviembre de 2010

En la tierra de la carne de res, yo como pollo.

Argentina, conocido a nivel mundial por el tango y la excelente calidad de ganado que se da en las fértiles tierras de las pampas es mi casa en la actualidad. Pero a pesar de los asados a que asisto y que muchas personas me hablan de su deliciosa carne, yo, en “secreto” sigo comiendo y preparando mayoritariamente pollo. Y es que el sabor, el olor y la impresión que me produce un plato de pollo bien preparado es superior a cualquier asado o preparación de carne de res que por estos lados abunda. Sopa de pollo desmechado, pechuga a la plancha, pollo en salsa de champiñones y hasta solo; lo como con un gusto que pocas cosas me producen.

Cuando voy con algunos amigos a una parrilla y el mesero nos pregunta ¿Cómo quieren la carne?

Yo respondo, ¡yo como pollo!

lunes, 25 de octubre de 2010

Tengo ambre

Carajo, tengo mucha ambre. Sí, sin la hache, porque me la comí. De la purita ambre.

Se lo cuento a otros, lo pregono por ahí. Y nadie me hace caso. Pero es que nadie. Debe ser que no tienen ambre.

El problema es que en este caso se el qué, pero no el cómo. O bueno: ahora que lo pienso si se el como, sin la tilde, porque también me la acabo de comer. ¿Por qué sé que tengo mucha ambre? porque estoy que como. "vaya estúpido juego de palabras", podrán decir. Pero es que es así, y así es como lo sienten mis tripas. Tripas que, a propósito, y para no ayudarme, cada vez sienten más ambre.

En un principio pensé que sólo eran impulsos del señor Estómago. Y luego de una reflexión no muy profunda pude confirmarlo: el señor Estómago tiene ambre. Y yo con él, pues es mi señor Estómago. O sea que, si somos precisos, en este momento la necesidad es digestiva. "Es obvio, no hay que ser un genio para adivinar eso", dirán quienes no tienen la necesidad digestiva ahora. Incluso los que la tienen en el momento, si pienso un poquito más de lo que el señor Estómago me permite sin hacerme pataleos –porque en este momento el señor Estómago me está haciendo pucheros y me hala de la camisa y me dice: "Hey, vamos a comer, tú ya sabes por qué"–. Pero no necesito querer ser un genio ahora, solo soy alguien que tiene ambre. Y además, si me permito seguir con mi apreciación, luego me di cuenta de que la cosa no es sólo un asunto digestivo. ¿Como podría ser sólo algo de la digestión si dentro de lo que digo veo cosas que me provocan más ambre?

Es decir, vamos –como suelen comenzar los ibéricos sus frases, y vaya qué delicias para el señor Estómago deben de tener allá, ¿No?–, si es evidente que apenas me estoy conteniendo con estas mismas palabras. Cada vez tengo más evidencias de que todo este rollo no es solo capricho del señor Estómago. Y si todavía no es claro para quienes no tienen ambre (y no incluyo ya a los que la tengan, pues presumo en este momento están haciendo lo que debería hacer yo ahora –y es algo que el señor Estómago también me reclama–, que es comer), me he tomado la molestia de poner en cursiva cada ejemplo de mi voraz apetito indefinido y apenas contenido. Si me faltó poner en cursiva alguna, si pues me disculpan, que ya poco puedo pensar de tanta ambre. Y también me han de perdonar tanta repetición del ambre, pues han de entender también que, mientras cuento todo esto, algo he de comer...

Lo peor es que el asunto empeora. Sí, lo sé, "menuda perogrullada", dirán esta vez mis implacables jueces, que como ya he dicho pero no me canso de repetir, aún no tienen ambre –sí, aún no tienen ambre, porque desde la perspectiva del señor estómago existen dos tipos de personas en el mundo, los que tienen ambre y los que la van a tener–. Pero es que es así. Verán, por un lado ya se hace evidente que cada vez percibo una mayor necesidad de sostener lo que digo, de justificarme ante alguien. Si esto me pasa es probable que haya traspasado la cuarta paré. Y aunque pienso que existen muchos textos en el mundo que la rompen –creo que a veces es algo inevitable y hasta característico de muchos cuentos en primera persona u otros gèneros literarios, no se–, lo que infiero que sucedió aquí fue que también me comí la cuarta paré. La evidencia, como las otras pistas, la dejo también en cursiva. Evidencia que también me estoy comiendo de a pedacitos. Sí. Trocito por trocito. Sin prisa pero sin pausa. Festina Lente. Sí. Ajá. Carajo. Ahora me como las tildes. Esto cada vez va peor. Señor Estómago me lo advirtió: “Pilas que te comes las comas”. Muy tarde ya. Milagro que no me comí las comillas. Parecen dos comitas junticas. Sabrosas. Mmm. Ahora qué pasará? Carajo. La inicial interrogante. Esto no me gusta. Sabroso. Pero no me gusta.

Más bien me alejo del párrafo. Quién sabe? De pronto me lo terminaba comiendo. Con esta ambre que ya no puedo contener más de pronto algo así pasaba.

Señor Estómago me lo dijo.

Lo sé.

Mierda

Ahora el punto Mejor me alejo

Me alejo más


Y más



Y un poco mas




Rayos la tilde





Carajo las de admiracion





RECURRO A LAS MAYUSCULAS










LAS MAYUSCULAS SON EL REMPLAZO DEL GRITO










AUXILO LAS LETAS










SCRRO SÑR STOMGO










MRDA QE AMBRE










NO










N

viernes, 15 de octubre de 2010

Un dia dentro de...

Esta mañana amanecí con la idea de no hablar con nadie diferente a mi mismo por un día y su noche. Me quede tendido sobre la cama hasta que el sol se posó sobre lo más alto de una de las paredes de mi cuarto y supe que era el momento de empezar mi día y asumir mi auto-imposición.

Debo decir que no ha sido difícil para mí, pues vivo abandonado a mi suerte, solamente me hablo con dos vecinos, los demás nada más que el saludo. Uno de ellos que si bien es muy silencioso y explorador de su interior se ha ido a un retiro espiritual a la provincia de Córdoba. El otro un hombre y su familia todos nacidos en Tucumán, bulliciosos y amigueros, pero que rara vez vienen a golpear a mi puerta, más bien hablo con ellos durante un asado el domingo o cuando “doy papaya” y me aparezco cerca de alguno de ellos. Y como he decidido no solo no hablar con nadie sino permanecer en completo encierro por el día de hoy las posibilidades de éxito son altas.

¿Para que una persona hace eso, y que hace una persona sin comunicarse con otras?

Esas dos preguntas me llevaron a tomar esta decisión y mirar hacia donde el silencio y la soledad me inducían.

Aquí mis conclusiones, digo MIS, pues cada existencia podrá obtener sus propias respuestas:

Con respecto al primero de mis planteamientos debo decir que en mi caso, lo hice para escucharme más a mí mismo, cosa que desde que estoy en la Argentina se ha vuelto mucho más importante que antes. También para entablar otro tipo de comunicaciones de forma más seria, comunicación con los libros, con la belleza de sus contenidos, para ver y sentir vívidamente su magia, para navegar en las notas de la música sin ningún tipo de distracción o preocupación mental. O incluso para escribir esta entrada y comunicarme con todos o con nadie, dependiendo de si alguien o ninguno se tome el trabajo de desgastar un poco mas sus ojos y elevar su imaginación y leer esto.

Se descubren más tipo de comunicaciones de las que somos conscientes cuando tenemos un medio principal y habitual de entablar comunicaciones, directamente con el exterior.

También me di cuenta que respondiendo a mi primer interrogante y sin darme cuenta respondí el segundo; muchas veces las preguntas pierden su fundamento cuando vemos resultas nuestras dudas y miedos en la práctica.

En el fondo, quizás también lo haga para pasar el tiempo de forma más divertida, creando juegos y retos para mí mismo, para experimentar las posibilidades que ofrece la vida y que cuando vives solo te puedes dar el lujo de contemplar.

Son las diecinueve horas, así como al abrir los ojos esta mañana observe la luz bailando sobre mi pared blanca, a hora la veo partir. Su danza se desplaza hasta kilómetros indómitos, lejos de una verdad absoluta para mí, pero desde mi unidad existencial puedo imaginar hacia donde ha ido, porque objeto abra remplazado mi pared blanca, de quien habrá hecho su nuevo parejo en la danza de la vida. Dulce era la calma del día, amable la noche se halla.

martes, 28 de septiembre de 2010

Despertando instintos

Pronto cumpliré un mes en Buenos Aires y mi vida desde que llegue, hasta hoy, que escribo esta entrada, ha venido atravesando diferentes etapas, en lo que comúnmente llamaríamos adaptación a una nueva cultura o forma de vida. Sin embargo, más acá de esos estándares y costumbres que se aprenden y desaprenden surgen elementos que se pueden llegar a apropiar de una persona casi en su totalidad, si se lo permitimos, hablo de los instintos.

Cuando vivía en Colombia tenia diversas reglas que sin cuestionar, la mayoría de las veces, se fueron inculcando y modelando dentro de mi aparato psíquico. Aunque podría citar muchas, lo cual daría para otra entrada, me limitaré a poner el ejemplo que, a mi parecer, es el más indicado para esta situación: las comidas y sus horarios.

En mi casa, desde que tengo uso de razón, siempre se desayunó a las siete y media de la mañana, se almorzó a las doce y se cenó a las seis y treinta. No recuerdo, salvo muy contadas excepciones u ocasiones muy especiales, que esta norma fuera transgredida. No digo que esto sea para nada malo, solo es un ejemplo de como las normas pueden volverse un hábito, momento en el cual ya difícilmente es modificable, y lo que es más, llega a hacerse parte del inconsciente colectivo familiar; pues desde que mi tatarabuela lo empezó a implementar, esta costumbre siempre se ha mantenido, y mis tías en la actualidad, lo adaptan a sus familias cuando formar un nuevo hogar.

Ahora a miles de kilómetros y luego de días extrañando estas costumbres, las empiezo a cuestionar, y no solo las de mi familia, que me ha servido de ejemplo, sino todas los hábitos que se nos han sido impuestos a lo largo de nuestra civilización. Es cierto, dirán muchos defensores del orden, que es necesario para adaptarnos a un mundo de consumo y de funcionamiento adecuado, pero ¿comemos cuando realmente queremos comer y no cuando nuestro aprendizaje ya no lo ha indicado?

Ahora, tras la soledad de mi hogar, en el reencuentro conmigo mismo, (con lo que ya sabía de mí, lo que no y lo mucho que aún me falta por descubrir) ocurren situaciones y cambios que ahora, después de meditar, cuento con desparpajo: Como cuando me viene en gana, cuando mi instinto me lo indica, a veces devoro kilos de pan y Coca-Cola, para después mirar como bobo el techo sin más. En otros momentos cocino con paciencia y con tiempos exactos, secreto principal de cualquier cheff, y logro realmente deliciosos manjares, pollos, pastas, carne, arroces y hasta postres. Pero hay veces que me abandono a mi suerte, o mejor, a mis instintos y paso el día con un café y un poco de fruta; la ansiedad que me dominaba tiempo atrás se ha retirado, o al menos escondido.

Debo además agregar, que los baños, dos o hasta tres veces al día, si el calor era mucho, ya no existen, me baño una vez y si no me viene en gana lo omito, bañándome día de por medio, ¿por qué habría de hacerlo si no me nace, y no afecta en lo más mínimo mis actividades?

Muchas cosas han ido cambiando, ¿Qué quieren que les cuente más? Pues no. ¿Por qué?

Porque le hago caso a mis instintos, ¿o creen que perdería todo lo que he escrito?

Me voy a devorar un pedazo de pan, o a cocinar, o simplemente a abandonarme sobre la cama y viajar a donde pueda.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Primera entrada desde el auto-exilio

Agosto 2010

Cualquier cosa que diga en este momento merece ser explicada, Para que cualquiera que intente leer este pequeño fragmento de mi vida, pueda hacerse, al menos una pequeña idea, de lo que ocurre en este momento de mi existencia. Hace más de un mes he emprendido una travesía con el objetivo de explorar el continente que me vio nacer. Después de recorrer Ecuador he llegado a Perú, donde me encuentro ahora, aunque esté a punto de saltar a Bolivia. Espero llegar en un mes, un poco más o un poco menos a Buenos Aires.

La idea no solo es explorar Latino América, también es explorar mi propia vida, estoy convencido de que todo viaje implica una exploración del interior de sí mismo, un encuentro con el alma y con las raíces. Allá, espero poder escribir un poco de lo que hay dentro de mí, es decir, deseo dejar a flote mis cicatrices, lo que poco a poco ha construido lo que soy y también lo que seré.

Hoy mismo, después de mucho tiempo en la carretera, después de muchos encuentros, paisajes, alegrías y nostalgias de a poco empiezo a encontrar en las palabras el alivio y cobijo a esta soledad que por momentos, aunque pocos, me invade y me recuerda que en algún lugar del mundo hay un lugar que llamaba casa. La verdad es que de a poco empiezo a llamar hogar a todos los lugares en donde aprendo, convivo y respiro, pero aun en el fondo de mi vida siento a Colombia como un lugar especial.

De a poco iré desprendiendo imágenes, lugares, pensamientos y sentimientos de lo que es vivir afuera, de lo que un día en tu casa y en tu escuela te dijeron que se llamaba patria. Por ahora me despido con un mar de sensaciones que espero ir organizando y quizás, con suerte, pueda poner en letras. Desde el Puno, a orillas del Titicaca sumerjo esta botella de mi ser, con la esperanza que en algún momento haga eco en algún lugar de la existencia.

jueves, 15 de julio de 2010

Olso por pasir de salo

Como ya va siendo usual, el título de esta entrada es, como algunos de los títulos que he puesto antes por aquí, una parodia interna. Hasta aquí no hay nada que se salga de aquello que llaman normal; muchos blogs se parodian a sí mismos en algún momento de sus procesos de vida, conscientes un dia de que su capacidad de hacer mofa de sus universos personales, cada vez que sea necesario o cada que se les ofrezca en gana, es un derecho que no necesitan pedir a nadie. Lo que me parece curioso en esta ocasión es que cada vez esto de generar títulos paródicos de las entradas de Heroedeleyenda para mis entradas ha ido perdiendo más y más su objetivo original (que puede ser inferido como el más sencillo acto de tomar del pelo, aunque usted o tú, lector, puede o puedes tomar otro camino de infértil interpretación), y se va convirtiendo en algo parecido a un capricho, a un antojo sin mucho escrúpulo pero sin mucha sustancia. Crear títulos bromísticos se me fue convirtiendo en algo unitario, que ya poco o nada tiene que ver con la entrada o el bloque de letras que arrojo luego al que me aguanta, o lo que es lo mismo, al que me lee.

¡Y pensar que usé el recurso de la parodia sólo una vez antes de ésta! ¡Qué pérdida de mi norte tan esquiva y acelerada!

¿Qué puedo esperar ahora? En el mejor de los casos, lo que podría resultar de adelante en ahora sería la rápida consolidación de un próximo título de entrada como una parodia independiente, rebelde incluso, que pretenda, solita y sin apoyo, dar su ataque bufonesco a quien sea, incluso si sólo se trata de un golpecito sin herradura (eso al título no le importaría, pues apreciaría sus logros más en términos cualitativos... en serio...). En el peor de los casos, podría temer que sólo salga de todo esto un masacote de ideas sin padrino, no carentes de lógica interna pero sí con un nefasto distraidor, en la forma de un título que dice algo pero aparte, lejano, como si gritara sus burlas desde otras tierras, porque le importaría un cebo deberle el beneficio de la antelación a la entrada, dejando al lector perplejo y sutilmente molesto.

¿Seguir con los títulos con referencias burlonas a este espacio de la atarraya? ¿Abandonar la idea por tacharla de escuálida en un momento dado y seguir con tonterías mal destiladas en el aire, en este aire de números pares que suele respirarse aquí? ¿Ser consciente del hecho de que no seguiré por ahora jodiendo con el tema, no tanto por la escasez de recursos retóricos afines al pueril tópico (aspecto que podría solucionarse con algo de paciencia y trabajo pausado pero ininterumpido), sino porque mi trasero se está quejando por haber permanecido horas seguidas en el mismo asiento?

Ahhh... preguntas estúpidas, que sazonan mi camino bloguero y llenan de absurdo pero divertido ego autista mis escribires... nunca permitan que las ultrajen con intentos amorfos de respuesta... vivan libres, inservibles, intrascendentes, y háganme felicioso...




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- Olso por pasir de salo... ¡Qué genial y qué inútil al mismo tiempo! Qué admirable sin duda ese desprecio por las cosas importantes...

- ¿De verdad ESO piensa? A la hora del postre yo no veo mayores pretensiones que las de embutir relleno por aquí con un minúsculo nudo de cohesión...

- Bahh... Por ahora no pienso hacerle caso. Bien puede irse a su rinconcito, mi señor.

- Yo tampoco pienso hacerle caso por ahora a su intolerancia hacia mis ideas y opiniones muy validosas y poco gastadas, frutos del derecho innegable de llevarle la contraria al mundo...

- Pues según lo que acaba de decir, no es muy creíble su posición.

- ¿Ah, sí?

- Ah, sí.

- Seeehhh...

- Bueeehhh...

viernes, 2 de julio de 2010

Solo por salir de paso

Hoy escribo porque me toca, porque he sido un completo irresponsable con mis compromisos con el blog, y hoy a punto de vencerse el tiempo estipulado para escribir mi entrada y sin tema para escribir hablo o mejor, digito palabras relacionadas con mi impotencia para sentarme horas enteras y producir.

Hoy ando por Bogota disfrutando de la ciudad, sus atractivos, su historia y sobre todo de su gente y cultura. Por eso no deseo escribir nada, tal vez no sirva para esto, o quizás solo sea que no es el momento. Ahora mismo me esperan para seguir caminando y conociendo la ciudad y su vida nocturna. Mejor me voy a deleitar con cosas que si me interesan. De ante mano me disculpo y prometo solemnemente compensar a nuestra pequeña ¨secta¨ de lectores. La ciudad esta fría y las calles llenas de ilusiones y cosas para hacer, hasta la próxima.

viernes, 18 de junio de 2010

Pseudodiálogo obligado

- ¿Realmente es obligado?

- ¿Qué cosa?

- Pues esto que hacemos.

- ¿Y qué es lo que hacemos?

- Pues lo que dice el título.

- ¿Y desde cuándo nos fijamos en el título?

- Desde que... ¡Tan sólo léalo, el de hoy no es más que un ataque!

- Uhmmm...

- ¿Qué pasa?

- Pues...

- ¿Qué, qué sucede? ¿Por qué no lo suelta de una vez?

- Ya, hombre, deje el apuro... estoy organizando la idea...

- ¿Organizando? ¿De qué habla? ¿Dónde está su enfoque? ¡Estamos hablando de algo delicado y usted aun insiste con su tendencia a perderse en el camino!

- Sí, pero es que...

- ¿Qué, qué? ¿Qué trata de decir? ¿Cuál es su asunto, su estela? ¿Qué sucede con usted que no lo suelta?

- Bueno... la verdad...

- ¿La verdad qué, qué? ¿Qué CARAYES le está pasando?

- ¡Ya hombre, que usted está un tanto acelerado hoy!

- ¿Qué?

- Pues eso.

- ¿Por qué lo dice?

- Pues nada, por nada en especial.

- No me salga con tonterías, que si lo dijo fue por algo en especial... A estas alturas no es mucho lo que puede hacer para engañarme.

- Lo se, pero es que realmente no es nada especial lo que estaba pensando. Aunque si quiere ya se lo diré...

- Pues a ver... dígalo, sin demora...

- No acose, hombre, que no es una emergencia.

- Desde donde yo lo veo, esto podría ser una emergencia.

- Podría, mas no lo es. Así que...

- ¿Le parece que no estamos en estado de emergencia?

- Es que no lo estamos.

- Ya veo... así que, según sus deducciones, no estamos en ningún estado de emergencia. Por eso se queda ahí, pasivo, incólume, como si pasara una nada.

- Sí.

- Y todos tan contentos, ¿no?

- Ahá.

- Entiendo.

- Me parece bien.

- Entiendo que es usted un concreto estúpido.

- Ah. Eso sí no me parece bien.

- Pues si no le parece bien, mi tarado señor, no tiene que hacer otra cosa más que exponerme su desacuerdo de la forma que se le venga en gana, gazapo de porquería.

- Sabe, esto se está volviendo una lata...

- ¿Y puede el obtuso ser de nula aptitud para la vida ser tan amable de explicar por qué le parece que esto se está volviendo una lata?

- Uhmmm... Tan solo para que deje de joder le explicaré, aunque no sin dejarle claro que, si va a seguir con el tono arrabalero y masacotudo con el que me ha venido fastidiando, desde que comenzamos a hacer algo parecido a hablar, le aseguro que se quedará con la duda ocasionada por mi ausencia de respuesta, cobijada por un silencio tan espinoso que va a sentir punzadas sutiles en el alma cada vez que piense en las consecuencias de su exasperante actitud, ¿me ha entendido, caballerito?

- ...

- Consideraré esos puntos suspensivos como un dócil asentimiento. Vea, mire, lea, escuche, como quiera hacerlo o como le sea más fácil capturar lo que le voy a explicar: Ahora he que podido tener unos instantes de tranquila reflexión, he visto el título que nos aplican arriba, lo he estudiado con la mayor profundidad que permiten unos cuantos segundos de tiempo terrícola, y me he dado cuenta de que el rollo que tenía usted metido quien-sabe-donde y que lo tenía con esa presión tan enferma le impedía ver que, en primera instancia, el que sea o no
obligado no es asunto de nosotros, al menos en un sentido práctico, ¿Me estoy haciendo entender?

- Sí señor...

- Perfecto, eso me gusta... en segunda instancia, creo que podemos ponernos de acuerdo en que lo que hemos realizado hasta el momento dista de ser un diálogo: desde donde yo lo veo, más ha parecido una seguidilla de irritantes demostraciones de cuán corta es su paciencia para mantener amarradas sus conclusiones intolerantes dentro de su ser, una listilla de explosiones en la que me he visto infelizmente involucrado, sin saber muy bien durante unos momentos qué pasaba inicialmente... Así que, si no le molesta, concluyo que poner
pseudo diálogo no sólo resulta conveniente aquí, sino que además resulta ser un término muy amable que encubre la realidad (realidad extraña y sujeta a reglas que por ahora no comprendo, pero realidad para nosotros al fin y al cabo) de lo que tenemos entre líneas, simplemente una algarabía poco recíproca, acompañada de una insistencia ingenua e impaciente de su parte para obtener respuesta a una pregunta que ni siquiera había hecho bien. ¿Ve las luces que llegan y revolotean felices por su satisfecha "existencia" cuando se esfuerza por conseguir un poco de paciencia?

- Sí señor... tan sólo una cosa...

- Cuénteme no más.

- Puede que esto que hemos hecho sea independiente de la obligación que tenga o no "aquel" sujeto, y puede que no haya existido diálogo porque sencillamente nos hemos gastado el tiempo peleando, pero no me puede negar que esto ya se puso aburrido, y además por su culpa. Lo dejo ahí, quieto en la medida de lo posible, con su paciencia...

- Bahh.





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NOTA: ¿El peor diálogo publicado en Durazno Rojo hasta la fecha? ¿El más trillado y superficial al menos? Ante la falta de comentadores, pensaré por ahora que sí, aclarando, como siempre, que aquello me importa poquito, lo suficiente como para sufrir unos minutos y considerar la idea de no joder más con ejercicios de diálogos hasta que ésta se me difumina y se me pierde, como muchas ideas de renuncia que a veces tengo (por fortuna, imagino).

viernes, 11 de junio de 2010

De vuelta a los cafes

Hace mas de cinco años que no venia aun sitio como estos, a no ser que fuera en situación de trabajo y con mucho afán. Ahora que regreso, con todo el tiempo y tranquilidad del mundo, siento una extraña sensación casi ritual. Dirigirse a la encargada, expresar el tiempo deseado, ser instalado en uno de los cubículos o en uno de los equipos, e iniciar con los segundos en contra la visita a la red. Si, hablo de los cafés internet. En sitios como estos empecé, hace mas de diez años, mis fogueos con la tecnología que por ese entonces no era tan popular y mucho menos asequible para la mayoría de los colombianos. Hoy regreso, a pesar de tener internet y computador en la casa, buscando buena velocidad para hacer algunas descargas. Sin embargo, lo único que he encontrado es un ataque de nostalgia que me ha llevado a escribir esta entrada. La velocidad, que creí que debían tener hoy en día los cafés internet para poder hacer frente a la competencia, y por supuesto con el gran furor de los créditos y descuentos que se ofrecen para adquirir el internet y computador en el hogar, solo existen dentro de mi imaginario.

Llevo exactamente 16 minutos y treinta segundos, 31, 32, 33…, lo veo en el contador que me ponen en una de las ventanas del equipo, y ya he podido ver el movimiento del lugar en un día como el domingo. En este sitio hay 6 computadores disponibles y todos están ocupados (acaba de salir un enorme señor calvo y de bigote rubio), ha quedado un computador libre. He podido encontrar en este sitio muchos vecinos, los cuales nunca imagine frente a un computador, supongo que vendrán a revisar sus correos cada dos meses y, de paso a husmear en las paginas de ligar, como el señor de al lado, tiene un bigote negro, piel pálida, también es calvo, lleva con orgullo una guayabera rosada, por lo que me atrevo a decir que es un costeño.

La descarga va en 5%, la nostalgia al 200%, y el tiempo se me acaba, 28 minutos y 7, 8,9 segundos, mejor me voy a mi casa, que los cafés sigan siendo para mi cosa del pasado.

viernes, 4 de junio de 2010

Por joder nomás III

Por joder nomás escribo hoy como siguiendo un hilo ariadnesco no muy consciente de ideas apenas conectadas (aunque también por una cierta angustia por publicar algo ligeramente decente a tiempo, lo admito, Heroedeyenda), y no por otra cosa (bueno, el primer paréntesis me contradice, pues sí existe una intención extra detrás de la que afirmo)... y aunque hoy pongo como título Por joder nomás III, debo confesar que a veces tengo la impresión de que este debería ser un Por joder nomás XVII o XVIII, pues cuando releo y edito minucias gramaticales o caprichosistas de mis entradas anteriores, comienzo a pensar: ¿Realmente esto que veo lo escribí en estado lúcido, o es más bien el resultado de una serie de pataleteos constantes y poco profundos para llegar a alguna meta, o peor aun, para descubrir una meta? ¿Realmente mis entradas son ejercicios de preparación para escritos posteriores más serios, o solo son lo mejor que pude hacer en esos instantes de ejecución alocada?

Uhmmm... Estoy perdiendo el hilo. Ya casi no siento la seda...

Si me estoy preguntando esas paparruchas justo ahora, ¿Significa entonces que me estoy planteando si existe la posibilidad de que siempre haya escrito Por joder nomás desde que comencé a malabarear con los blogs, hace ya más de 5 años?

¿Realmente quiero saber la respuesta a eso? ¿Me serviría de algo conocer la respuesta? ¿Estoy abusando de los adverbios de nuevo? ¿Será que los uso de forma consciente sólo para hablar de ellos, y extender como goma el largo de esta entrada? ¿Será que, más allá de que lo anterior se de o no se de, estaré dando cuenta de mis dudas con los adverbios justo ahora solo para evitar buscar la respuesta a algo que, de repente, ya no me parece tanto Por joder nomás como recía en un principio? ¿De qué va todo esto, entonces? ¿Va para algun lado? ¿Importa si va para algun lado, le importa a alguien, me importa eso?

¿O será que en esta entrada me acerqué más que en otras veces a mi objetivo de escribir Por joder nomás?

Ya está. Se me perdió el hilo. Bueno... al menos lo tuve en la mano por dos horas y 10 minutos (bastante intermitentes, quisiera añadir).

(Ja ja ja ja ja ja...)

viernes, 28 de mayo de 2010

A Lucia al nacer, mi versión

Hace algún tiempo hice una apuesta, el trato era construir una versión propia del poema A Lucia al nacer de Robert Graves. Como la apuesta nunca se consumó, publico mi versión, no sé porque ni para qué.


A los más grandes seguidores de Graves, pido de antemano disculpas por mi atrevimiento.



A Lucia al nacer, mi versión

Aunque la luna sonriendo maternal y blanda
te saluda a ti, entre el enjambre de los recién nacidos,
con un «bienvenida al mundo», recuerda sin embargo
las palabras del viento que empalagosas en sus reclamos
declaran un sincero dolor al que esta tierra ha de pisar

Atroz sociedad en la que has nacido,
profanadores Ignorantes asquean todo con sus manos
mientras se preguntan, cuanto ganas, que tienes
a dónde has ido, te conocen tanto en pocos días…
Ten presentes sus bramidos, escúchalos con serenidad en tu pecho.
pero no les hagas caso, lanza tus rotundos saltos al fangoso horizonte
Nada podrá cambiarlos, mas sin embargo, no dejes que te cambien a ti.
Traga una bocanada de tibio aire y domina la bestia que aun no has sido.

sábado, 22 de mayo de 2010

A la mierda con esta entrada

Pues sucede que hoy tenía en la cabeza magnas intenciones de producir algo a mi gusto, a partir de una idea un tanto más clara que otros días dispuesta a materializarse, quizá porque ya la venía mascando desde antes, quizá porque a las escondidas se fue madurando y luego se dejó notar para que la sacara de ahí, pero en el momento anterior (o debería decir en el mundo anterior) al de ponerme a escribir apareció el elemento distractor que casi siempre aparece cuando me pongo en el plan de redactar la entrada para este blog tan accidentado, y dio la casualidad de que ese elemento distractor provocó que me diera cierta nublación en el pensamiento, por lo que se me activó en consecuencia el Bastardo Caprichoso que guardo dentro del cerebro y que solo sale cuando me da la gana, siendo la actual una de esas ocasiones. Así que ahora mismo me siento algo irritado, molesto con esta vida que se está volviendo tan molesta estos últimos días (no quiero que ahora me vengan con preocupaciones taradas en torno a lo que pueda deducirse de mi psique en estas palabras, no me he sentido nada bien pero tampoco estoy que me abalanzo contra un bus en plena marcha), y por eso lo dije y ahora lo repito, a la mierda con esta entrada.

Ahora en mayúsculas: A LA MIERDA CON ESTA ENTRADA.

...

¿Y ahora, qué?

Uhmmmm... Pues que por alguna razón emerge un capricho bastardo (que sólo emerge cuando estoy en modo Bastardo Caprichoso, ergo, cuando me da la gana), que me ordena agregar mucho relleno genérico al resto de la entrada, por haberla mandado a la mierda. Me pregunto entonces: ¿Será mi capricho una inútil tontería combinada con ínfulas dictatoriales para con un minúsculo blogcito, o un ejercicio en el que tímidamente exploro las posibilidades de expresión que se pueden aprovechar al tener un espacio propio en la atarraya?

Podría dedicarme a pensar en una respuesta plausible, que me podría llevar a una reflexión propia sobre mi concepto y uso del blog, así como sobre las implicaciones que esto contiene. Y trataría de divertirme en el intento, porque podría darle vueltas al tema lo suficiente como para terminar hablando de otra cosa. Pero está el detalle de que ya había mandado a la mierda esta entrada. Así que las reflexiones deberán esperar.

...

Con ustedes, el relleno prometido. Lo siento mucho, pero la suerte está echada. Por lo menos intenté demorar lo inevitable dándole vueltas a la cosa. Ahh, como dato curioso, los párrafos que siguen los saqué una página que ofrece un generador de relleno.


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sábado, 15 de mayo de 2010

En el claro de Silvio Rodriguez

Pocas veces suelo hablar de mis gustos musicales, de hecho, creo que la música, con todo el respeto de muchos, no tiene un papel fundamental en mi vida en este momento, quizás lo tuvo antes; cuando creía que al mundo se accedía dependiendo de la música que escuchabas. Ahora la escucho y bastante, pero no suelo escuchar el mismo o los mismos artistas como la mayoría de las personas, fácilmente puedo un día estar escuchando tango, rock progresivo o jazz (cualquier compositor o interprete) sin ningún tipo de problema. Incluso me atrevería a decir que podría vivir fácilmente sin escuchar música, no sé a que horas me desautomaticé de tal forma, pero aclaro que no siempre fue así, en otros dias ya remotos en mi conciencia escuchaba los mismos cinco grupos, me sabia las canciones y hasta los defendía a capa y espada frente a fans de otros grupos o cantantes.

Sin embargo, en estos días ando escuchando música de Silvio Rodríguez de una manera casi sagrada, con la disciplina y sacrificio que requiere el practicar un arte o una filosofía. Simplemente me deje envolver en su música, pero creo que para poder tocar un poco de la esencia de este poeta se requiere todas esas medidas. Incluso, me atrevo a decir que lo que ando buscando en las cosas en la actualidad es que sean poesía, creo que tengo aspiraciones poéticas sobre las cosas, sobre el mundo.

Por eso a pesar de todo lo escrito anteriormente confieso que no puedo estar un día sin escuchar alguna poesía de Silvio, que me remueva las vísceras, que haga templar mi ego, mi existencia, creo que el gran acierto de Silvio es que logra tocar la esencia de lo humano, esas cosas en las que tambaleamos, ahí donde hay vacio, donde hay cosas sin explicación, eso es lo que nos recuerda este Cubano, que hay belleza, que hay miedo, que hay fin, pero a pesar de todo hay necesidad de estar aquí sintiendo todo lo que es el universo.

Creo que no tengo el tiempo que quisiera para extenderme mas, así que mejor los dejaré con un video para que ustedes mismos experimenten, lo que sea; si se animan a compartirlo conmigo o con el frailejón será muy interesante, ¿qué trasmite la canción, que sienten al escucharla?

Por ahora me voy sintiendome mas tranquilo, acercarme de nuevo a un musico es un buen sintoma, ya me empezaba a preocupar.


sábado, 8 de mayo de 2010

Intradiálogo con saña

- Y creo que hoy se me perdió el hilito para jalar. Se me escondió el verbo. Se me achicó el palabrero. Se me tostó el vocablo. Se me rompió la frase. Se me cayó el acto perceptible de teclear al piso y se me disolvió como burbujita en fregadero. Se me escapó el adverbio. Se me dañó el lenguaje. Se me agotó el ingenio. Se me estropeó la idea. Se me acabó. Se me...

- ¡Ah! Me encanta ver cómo sus lamentos sobreactuados tienen su lado irónico. Mire no más, se ha quejado como siempre de que hoy no tiene nada que decir, y sin embargo la 'deseperanza' le ha servido para enumerar su 'desgracia' con unas cuantas frasecillas que no serán el Novamás de la creatividad y que, en mi opinión, pecan de cierto manierismo coloquial, pero que me sugieren que no está del todo nulo para decir algo... es más... de repente presiento que hay algo detrás de todo esto... ¿A quién quiere impresionar? ¿Al lector extraviado allá afuera -que se entienda que aquí incluyo a ambos sexos, no se jorobe-, del que no sabemos si vendrá a vernos después o incluso antes de presenciar esta colosal fanfarronada? ¿A mi persona y "existencia", que no se preocupa más que por aprovechar todo lo que usted dice para mofarse y fastidiarle hasta convertir sus horas en deshoras? ¿A usted mismo, endeble conjunto de conciencia, mito y parodia, en un torpe intento por suplir su necesidad de justificación de su presencia en el mundo, por culpa de una experiencia no sensible del mismo que hace que su vida solo sea la ilusión de un fausto y lejano sentimiento de propiocepción, opacado siempre por un permanente estado de duda, y que trata de apaciguar con jueguillos de palabras que contradicen su credo y su forma de sufrirlo? ¿Ah? ¿Ah?

- ¿Pero de qué está hablando? No le entiendo... Es como si se estuviera tomando muy en serio mis pequeños juegos, y la verdad es que...

- Más bien es usted el que se está tomando muy en serio su propio juego, mi señor. Cree que puede engañarme con esa adusta falacia, enmascarada en ese tonito de patraña juguetona que tanto me irrita. Pero para su desgracia e infortunio se equivoca, mi señor, se equivoca terriblemente...

- ¿Pero de qué clase de engaños habla? Realmente no entiendo qué es lo que pasa, no lo...

- ...Sólo dígame qué es lo que en verdad pretende, cuáles son sus verdaderas intenciones con toda esta sucia parafernalia... y le diré que, aunque presumo que éstas cruzan la raya entre lo retorcido y patético, haré el esfuerzo de percibirlas como un poco más tolerables que esta tormenta insípida de canalladas con la que espera usted impresionarme futilmente...

- ¡Pero si sólo son formas que se me ocurrieron para expresar que un día como hoy no tenía de qué escribir! ¡Sólo era eso! ¿Qué he estado haciendo mal para que...

- ¡Pamplinas! ¡Rebuznos disonantes! Ya veo... ahora pretende fingir inocencia. Qué débil y repugnante recurso, típico de seres de su estirpe. Aunque bueno, ya sabía yo que no podía esperar nada bueno de personajes tan abyectos... Y es que debo decir que ahora me tomo el atrevimiento de observarle detenidamente, y sólo encuentro delante de mí a una lagartija hipócrita, a un sinverguenza de hueso podrido, a un proyecto malogrado de forma viviente, a un tumor en el zapato, a un vil experimento de falsa existencia que el cosmos desecha ante mí, a un trozo de boñiga seca, a un fracasado insurrecto, a un tarado pervertido que sólo arroja de su boca horripilantes modulaciones estentóreas, a un insecto desdichado, a un...

- Hombre, estoy confundido, aturdido, obnubilado, al borde de la parálisis, del colapso, del quiebre, del derrumbe, de la crisis, del paroxismo... ¿Por qué ahora ese cambio tan violento? ¿Por qué ahora me insulta? ¿Que es lo que...

- ¡Señor! ¡Usted no tiene el más mínimo derecho de formular preguntas! ¡Con semejante tramoya tan corrosiva urdida desde el inicio, quién sabe con qué demónicos objetivos, no creo que necesite mayor defensa! Más bien... ¡Soy yo el que necesita escudarse de la paulatina amenaza en la que usted se ha convertido! ¡Tramposo! ¡Corrompido! ¡Depravado! ¡Pérfido! ¡Embustero! ¡Malintencionado! ¡Farfullero! ¡Embrollador! ¡Falaz! ¡Peligroso! ¡Réprobo! ¡Pernicioso! ¡Insano! ¡Málefico!

- ¡YA BASTA! ¡PARE YA! ¿QUÉ PORQUERÍAS LE PASA? ¿TAN PARANOICO Y OBSESO LO TIENE EL TEMA? DETENGA ESTA VAINA YA MISMO, CARAJO, ¡QUE YA SE ME ESTÁ ROMPIENDO LA PACIENCIA!

- Uhmmm...

- ¿Y ahora qué, ah?

- Pues... Uhmmm...

- ¿Sí?

- Pues nada, que ha caído. Sencillo. Ha caído. Y de lleno. No puedo más que felicitarme.

- ¿Qué dijo?

- Que no puedo más que felicitarme, mi señor.

- NO, no eso, lo primero.

- Ah... que ha caído.

- ¿He caído?

- Y de qué manera, mi señor.

- De manera entonces que he caído.

- Excelente conclusión, si me permite.

- Ya veo... pues ahora pasó de los insultos a los cinismos. Se está pasando de la raya, está al margen, en el borde, en la arista, tanteando, rozando, palpando el límite. Y créame, si no me arroja una explicación congruente para todo lo que ha pasado, podría lamentarlo.

- No se enfade de más, mi señor. Sólo fue una broma insidiosa, de cierto mal gusto y tacto, lo acepto, pero muy efectiva. Sólo quería enfurecerlo, sacarle el bloque, como dicen en ciertos lugares. Como ve, quien trataba de engañarlo era yo, aunque debo admitir de igual forma que, dentro de esa acción un tanto reprochable de hace un momento, hay un motivo oculto. Le ofrecería de lleno mis disculpas, si no fuera por lo que habíta en el corazón de mi traviesa pilatuna...

- Querrá decir atravesada pilatuna...

- Bueno, sí, lo reconozco, mi jugarreta fue algo atravesada. Pero debe creerme cuando le digo que la mía fue una acción improvisada, pensada y ejecutada de golpe, sin lugar para cavilaciones o análisis. Tan sólo pude actuar, y por desgracia, únicamente de la única manera que conozco.

- ¿Tan sólo pudo actuar? ¿Cómo así? ¿Qué quería lograr de todo esto? ¿Por qué tantos adverbios? De nuevo estoy confundido.

- Perdone el exceso de adverbios, a veces se me escapan los condenados... pero bueno, no tienen mucho que ver en este rollo de todos modos, no nos desviemos mucho del asunto. Ahora, en cuanto a lo que quería de todo esto, le digo que en verdad quería ayudarle.

- ¿Ayudarme?

- Sí, ayudarle a encontrar un tema, una idea, el hilito que necesitaba para jalar, para que así usted pudiera escribir todo lo que quisiera y no le entrara la zozobra de la pantalla en blanco. Por eso, en cuanto usted comenzó su divagación, comenzó a embargarme, o mejor dicho, comenzó a embriagarme el temor de que en verdad pudiera usted quedarse sin qué escribir hoy. Y tanto a usted como a mí tal cosa nos desanima demasiado. No podía permitirme eso. No podía... tenía que hacer algo, y sin muchos aspavientos. Algo rápido.

- Y fue entonces cuando decidió insultarme. Vaya cosa.

- Lo se, lo se, se me estaba yendo el brazo con todo esto. Lo gracioso del caso es que de algún modo pensé que mi estrategia no funcionaría. Usted sabe, por lo que pasa con usted y conmigo... parecido a esperar que lo que se le grita al oído izquierdo no va a ser escuchado por el oído derecho, si no se ha buscado antes la manera de taparle...

- Bueno, es algo parecido, pero no es exactamente como yo lo plantearía, pues de todos modos...

- Espere, por favor. Permitame continuar. Como decía, En un principio pensé que mi repentina idea no daría resultado -la razón podríamos discutirla luego-. Y creame, pensé en abortar ese plan. Pero era tarde. Ya había iniciado con mi perorata hostil. Y usted sabe que cuando eso me pasa me es muy difícil parar. Y para colmo de males, lo admíto, me estaba divirtiendo con todo el asunto. Creo haberselo dicho al principio, me encanta fastidiarlo, aunque no al extremo al que me estaba acercando...

- Bueno... ahora que lo pienso, aquellos insultos no eran tan ofensivos como me pareció en ese momento. Podría decir incluso que... de algún modo... la mayoría de sus insultos tenían algo de ingenio.

- ¿De verdad lo piensa así?

- Sí... No veo por qué decir lo contrario. Es decir, no es que esos insultos fueran el Novamás de las ofensas... y creo que de alguna forma pecaban de cierto maniqueísmo parroquial... pero podía ver que no había nulidad en el pensamiento de quien los profería...

- Uhmmm... Lo merezco, sé que merezco que se me devuelva el daño hecho...

- Tampoco es cuestión de exagerar. Sólo bromebaba. Ya estoy más calmado que momentos atrás.

- Bueno, usted sabe que hablar de ese tipo de emociones es, en nuestro caso, algo ambiguo...

- Claro, claro, pero usted sabe a lo que me refiero. Sé que lo sabe, no finja.

- Está bien, no fingiré... y sí, se a lo que se refiere. Ahora bien, con respecto a lo que le explicaba...

- Sí, ya puedo suponer de que se trataba todo. Usted quería ayudarme a encontrar un tema para escribir, pero terminó metiéndose más de la cuenta en el papel de desconfiado y agresivo. ¿Estoy en lo cierto?

- En efecto, así es. Ahora sí, le ofrezco disculpas muchas...

- No tiene porque hacer esa bobada. Piense que a pesar de todo usted logró su objetivo. Si no hubiera sido así, no habríamos gastado todo el tiempo esta entrada en un mismo rollo. Además, si habla usted o hablo yo, técnicamente daría lo mismo.

- Qué bien. Entonces ganamos, ¡Le ganamos a la pantalla en blanco!

- Sí, ganamos, al menos por hoy. Ya veremos qué pasa después, cuando...

- Ole.

- ¿Qué pasa?

- Me acabo de dar cuenta de algo.

- ¿Ajá?

- Me pregunto si con sus frases alusivas a no saber de qué escribir usted ya había conseguido su tema sin mi ayuda...