Hoy, después de casi dos meses,
me sentí de nuevo un ser humano. Sí, un ser
humano. Y es que he descubierto que cosas tan simples como ponerme un pantalón largo,
una camisa y medias me hacen sentir vivo y cómodo.
En Buenos Aires estamos pasando
por una de las oleadas de calor más fuertes de toda la historia y he tenido que
llegar al punto de usar shorts, bermudas y hasta chancletas para poder
medianamente darle la cara al mundo. Viviendo esa incomodidad por tantos meses
fue un alivio que hoy pudiera simplemente vestirme, salir a caminar y sentirme
vivo, sentirme humano.
Disfrutaré este fin de semana
de tregua porque la otra semana se viene de nuevo el calor y tendré que volver
a las incomodas andanzas que me alejan de mi confort y humanidad pero me
permiten sobrevivir ante la fuerza del clima que me pone a soñar día tras día
con la llegada, aún lejana, del invierno.
Jajaja, creo que su queja sobre las chancletas y eso (a la que por cierto me suscribo) lo delata como puro cachaco.
ResponderBorrarPocos sonidos son tan feos como el flop flop de las chancletas.
Carlos, la palabra "chancleta" es una de las que más odio, suena como cuando alguien roza mucho el tenedor con el plato, como cuando pasa el señor de la "forcha".
ResponderBorrarLa palabra "chancleta" es una "forcha".
Amo la forcha, y soy feliz cuando escucho al señor de la forcha, que por cierto nunca más vi aquí en ibagué. Forcha el que no le gusta la forcha.
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