Hace algún tiempo hice una apuesta, el trato era construir una versión propia del poema A Lucia al nacer de Robert Graves. Como la apuesta nunca se consumó, publico mi versión, no sé porque ni para qué.
A los más grandes seguidores de Graves, pido de antemano disculpas por mi atrevimiento.
A Lucia al nacer, mi versión
Aunque la luna sonriendo maternal y blanda
te saluda a ti, entre el enjambre de los recién nacidos,
con un «bienvenida al mundo», recuerda sin embargo
las palabras del viento que empalagosas en sus reclamos
declaran un sincero dolor al que esta tierra ha de pisar
Atroz sociedad en la que has nacido,
profanadores Ignorantes asquean todo con sus manos
mientras se preguntan, cuanto ganas, que tienes
a dónde has ido, te conocen tanto en pocos días…
Ten presentes sus bramidos, escúchalos con serenidad en tu pecho.
pero no les hagas caso, lanza tus rotundos saltos al fangoso horizonte
Nada podrá cambiarlos, mas sin embargo, no dejes que te cambien a ti.
Traga una bocanada de tibio aire y domina la bestia que aun no has sido.
Somos árboles en busca de frutos, de frutos a seis manos. Queremos, cada vez que sea posible, producir alguna delicia escrita; a punta de ensayos y terrores iremos sacando mejores cosechas cada vez, para todos, para algunos o simplemente para nosotros, que amamos las letras y su jugo. Acompáñanos y comenta nuestros frutos o huye: la cosecha de la vida seguirá.
viernes, 28 de mayo de 2010
sábado, 22 de mayo de 2010
A la mierda con esta entrada
Pues sucede que hoy tenía en la cabeza magnas intenciones de producir algo a mi gusto, a partir de una idea un tanto más clara que otros días dispuesta a materializarse, quizá porque ya la venía mascando desde antes, quizá porque a las escondidas se fue madurando y luego se dejó notar para que la sacara de ahí, pero en el momento anterior (o debería decir en el mundo anterior) al de ponerme a escribir apareció el elemento distractor que casi siempre aparece cuando me pongo en el plan de redactar la entrada para este blog tan accidentado, y dio la casualidad de que ese elemento distractor provocó que me diera cierta nublación en el pensamiento, por lo que se me activó en consecuencia el Bastardo Caprichoso que guardo dentro del cerebro y que solo sale cuando me da la gana, siendo la actual una de esas ocasiones. Así que ahora mismo me siento algo irritado, molesto con esta vida que se está volviendo tan molesta estos últimos días (no quiero que ahora me vengan con preocupaciones taradas en torno a lo que pueda deducirse de mi psique en estas palabras, no me he sentido nada bien pero tampoco estoy que me abalanzo contra un bus en plena marcha), y por eso lo dije y ahora lo repito, a la mierda con esta entrada.
Ahora en mayúsculas: A LA MIERDA CON ESTA ENTRADA.
...
¿Y ahora, qué?
Uhmmmm... Pues que por alguna razón emerge un capricho bastardo (que sólo emerge cuando estoy en modo Bastardo Caprichoso, ergo, cuando me da la gana), que me ordena agregar mucho relleno genérico al resto de la entrada, por haberla mandado a la mierda. Me pregunto entonces: ¿Será mi capricho una inútil tontería combinada con ínfulas dictatoriales para con un minúsculo blogcito, o un ejercicio en el que tímidamente exploro las posibilidades de expresión que se pueden aprovechar al tener un espacio propio en la atarraya?
Podría dedicarme a pensar en una respuesta plausible, que me podría llevar a una reflexión propia sobre mi concepto y uso del blog, así como sobre las implicaciones que esto contiene. Y trataría de divertirme en el intento, porque podría darle vueltas al tema lo suficiente como para terminar hablando de otra cosa. Pero está el detalle de que ya había mandado a la mierda esta entrada. Así que las reflexiones deberán esperar.
...
Con ustedes, el relleno prometido. Lo siento mucho, pero la suerte está echada. Por lo menos intenté demorar lo inevitable dándole vueltas a la cosa. Ahh, como dato curioso, los párrafos que siguen los saqué una página que ofrece un generador de relleno.
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Con ustedes, el relleno prometido. Lo siento mucho, pero la suerte está echada. Por lo menos intenté demorar lo inevitable dándole vueltas a la cosa. Ahh, como dato curioso, los párrafos que siguen los saqué una página que ofrece un generador de relleno.
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sábado, 15 de mayo de 2010
En el claro de Silvio Rodriguez
Pocas veces suelo hablar de mis gustos musicales, de hecho, creo que la música, con todo el respeto de muchos, no tiene un papel fundamental en mi vida en este momento, quizás lo tuvo antes; cuando creía que al mundo se accedía dependiendo de la música que escuchabas. Ahora la escucho y bastante, pero no suelo escuchar el mismo o los mismos artistas como la mayoría de las personas, fácilmente puedo un día estar escuchando tango, rock progresivo o jazz (cualquier compositor o interprete) sin ningún tipo de problema. Incluso me atrevería a decir que podría vivir fácilmente sin escuchar música, no sé a que horas me desautomaticé de tal forma, pero aclaro que no siempre fue así, en otros dias ya remotos en mi conciencia escuchaba los mismos cinco grupos, me sabia las canciones y hasta los defendía a capa y espada frente a fans de otros grupos o cantantes.
Sin embargo, en estos días ando escuchando música de Silvio Rodríguez de una manera casi sagrada, con la disciplina y sacrificio que requiere el practicar un arte o una filosofía. Simplemente me deje envolver en su música, pero creo que para poder tocar un poco de la esencia de este poeta se requiere todas esas medidas. Incluso, me atrevo a decir que lo que ando buscando en las cosas en la actualidad es que sean poesía, creo que tengo aspiraciones poéticas sobre las cosas, sobre el mundo.
Por eso a pesar de todo lo escrito anteriormente confieso que no puedo estar un día sin escuchar alguna poesía de Silvio, que me remueva las vísceras, que haga templar mi ego, mi existencia, creo que el gran acierto de Silvio es que logra tocar la esencia de lo humano, esas cosas en las que tambaleamos, ahí donde hay vacio, donde hay cosas sin explicación, eso es lo que nos recuerda este Cubano, que hay belleza, que hay miedo, que hay fin, pero a pesar de todo hay necesidad de estar aquí sintiendo todo lo que es el universo.
Creo que no tengo el tiempo que quisiera para extenderme mas, así que mejor los dejaré con un video para que ustedes mismos experimenten, lo que sea; si se animan a compartirlo conmigo o con el frailejón será muy interesante, ¿qué trasmite la canción, que sienten al escucharla?
Por ahora me voy sintiendome mas tranquilo, acercarme de nuevo a un musico es un buen sintoma, ya me empezaba a preocupar.
Sin embargo, en estos días ando escuchando música de Silvio Rodríguez de una manera casi sagrada, con la disciplina y sacrificio que requiere el practicar un arte o una filosofía. Simplemente me deje envolver en su música, pero creo que para poder tocar un poco de la esencia de este poeta se requiere todas esas medidas. Incluso, me atrevo a decir que lo que ando buscando en las cosas en la actualidad es que sean poesía, creo que tengo aspiraciones poéticas sobre las cosas, sobre el mundo.
Por eso a pesar de todo lo escrito anteriormente confieso que no puedo estar un día sin escuchar alguna poesía de Silvio, que me remueva las vísceras, que haga templar mi ego, mi existencia, creo que el gran acierto de Silvio es que logra tocar la esencia de lo humano, esas cosas en las que tambaleamos, ahí donde hay vacio, donde hay cosas sin explicación, eso es lo que nos recuerda este Cubano, que hay belleza, que hay miedo, que hay fin, pero a pesar de todo hay necesidad de estar aquí sintiendo todo lo que es el universo.
Creo que no tengo el tiempo que quisiera para extenderme mas, así que mejor los dejaré con un video para que ustedes mismos experimenten, lo que sea; si se animan a compartirlo conmigo o con el frailejón será muy interesante, ¿qué trasmite la canción, que sienten al escucharla?
Por ahora me voy sintiendome mas tranquilo, acercarme de nuevo a un musico es un buen sintoma, ya me empezaba a preocupar.
sábado, 8 de mayo de 2010
Intradiálogo con saña
- Y creo que hoy se me perdió el hilito para jalar. Se me escondió el verbo. Se me achicó el palabrero. Se me tostó el vocablo. Se me rompió la frase. Se me cayó el acto perceptible de teclear al piso y se me disolvió como burbujita en fregadero. Se me escapó el adverbio. Se me dañó el lenguaje. Se me agotó el ingenio. Se me estropeó la idea. Se me acabó. Se me...- ¡Ah! Me encanta ver cómo sus lamentos sobreactuados tienen su lado irónico. Mire no más, se ha quejado como siempre de que hoy no tiene nada que decir, y sin embargo la 'deseperanza' le ha servido para enumerar su 'desgracia' con unas cuantas frasecillas que no serán el Novamás de la creatividad y que, en mi opinión, pecan de cierto manierismo coloquial, pero que me sugieren que no está del todo nulo para decir algo... es más... de repente presiento que hay algo detrás de todo esto... ¿A quién quiere impresionar? ¿Al lector extraviado allá afuera -que se entienda que aquí incluyo a ambos sexos, no se jorobe-, del que no sabemos si vendrá a vernos después o incluso antes de presenciar esta colosal fanfarronada? ¿A mi persona y "existencia", que no se preocupa más que por aprovechar todo lo que usted dice para mofarse y fastidiarle hasta convertir sus horas en deshoras? ¿A usted mismo, endeble conjunto de conciencia, mito y parodia, en un torpe intento por suplir su necesidad de justificación de su presencia en el mundo, por culpa de una experiencia no sensible del mismo que hace que su vida solo sea la ilusión de un fausto y lejano sentimiento de propiocepción, opacado siempre por un permanente estado de duda, y que trata de apaciguar con jueguillos de palabras que contradicen su credo y su forma de sufrirlo? ¿Ah? ¿Ah?
- ¿Pero de qué está hablando? No le entiendo... Es como si se estuviera tomando muy en serio mis pequeños juegos, y la verdad es que...
- Más bien es usted el que se está tomando muy en serio su propio juego, mi señor. Cree que puede engañarme con esa adusta falacia, enmascarada en ese tonito de patraña juguetona que tanto me irrita. Pero para su desgracia e infortunio se equivoca, mi señor, se equivoca terriblemente...
- ¿Pero de qué clase de engaños habla? Realmente no entiendo qué es lo que pasa, no lo...
- ...Sólo dígame qué es lo que en verdad pretende, cuáles son sus verdaderas intenciones con toda esta sucia parafernalia... y le diré que, aunque presumo que éstas cruzan la raya entre lo retorcido y patético, haré el esfuerzo de percibirlas como un poco más tolerables que esta tormenta insípida de canalladas con la que espera usted impresionarme futilmente...
- ¡Pero si sólo son formas que se me ocurrieron para expresar que un día como hoy no tenía de qué escribir! ¡Sólo era eso! ¿Qué he estado haciendo mal para que...
- ¡Pamplinas! ¡Rebuznos disonantes! Ya veo... ahora pretende fingir inocencia. Qué débil y repugnante recurso, típico de seres de su estirpe. Aunque bueno, ya sabía yo que no podía esperar nada bueno de personajes tan abyectos... Y es que debo decir que ahora me tomo el atrevimiento de observarle detenidamente, y sólo encuentro delante de mí a una lagartija hipócrita, a un sinverguenza de hueso podrido, a un proyecto malogrado de forma viviente, a un tumor en el zapato, a un vil experimento de falsa existencia que el cosmos desecha ante mí, a un trozo de boñiga seca, a un fracasado insurrecto, a un tarado pervertido que sólo arroja de su boca horripilantes modulaciones estentóreas, a un insecto desdichado, a un...
- Hombre, estoy confundido, aturdido, obnubilado, al borde de la parálisis, del colapso, del quiebre, del derrumbe, de la crisis, del paroxismo... ¿Por qué ahora ese cambio tan violento? ¿Por qué ahora me insulta? ¿Que es lo que...
- ¡Señor! ¡Usted no tiene el más mínimo derecho de formular preguntas! ¡Con semejante tramoya tan corrosiva urdida desde el inicio, quién sabe con qué demónicos objetivos, no creo que necesite mayor defensa! Más bien... ¡Soy yo el que necesita escudarse de la paulatina amenaza en la que usted se ha convertido! ¡Tramposo! ¡Corrompido! ¡Depravado! ¡Pérfido! ¡Embustero! ¡Malintencionado! ¡Farfullero! ¡Embrollador! ¡Falaz! ¡Peligroso! ¡Réprobo! ¡Pernicioso! ¡Insano! ¡Málefico!
- ¡YA BASTA! ¡PARE YA! ¿QUÉ PORQUERÍAS LE PASA? ¿TAN PARANOICO Y OBSESO LO TIENE EL TEMA? DETENGA ESTA VAINA YA MISMO, CARAJO, ¡QUE YA SE ME ESTÁ ROMPIENDO LA PACIENCIA!
- Uhmmm...
- ¿Y ahora qué, ah?
- Pues... Uhmmm...
- ¿Sí?
- Pues nada, que ha caído. Sencillo. Ha caído. Y de lleno. No puedo más que felicitarme.
- ¿Qué dijo?
- Que no puedo más que felicitarme, mi señor.
- NO, no eso, lo primero.
- Ah... que ha caído.
- ¿He caído?
- Y de qué manera, mi señor.
- De manera entonces que he caído.
- Excelente conclusión, si me permite.
- Ya veo... pues ahora pasó de los insultos a los cinismos. Se está pasando de la raya, está al margen, en el borde, en la arista, tanteando, rozando, palpando el límite. Y créame, si no me arroja una explicación congruente para todo lo que ha pasado, podría lamentarlo.
- No se enfade de más, mi señor. Sólo fue una broma insidiosa, de cierto mal gusto y tacto, lo acepto, pero muy efectiva. Sólo quería enfurecerlo, sacarle el bloque, como dicen en ciertos lugares. Como ve, quien trataba de engañarlo era yo, aunque debo admitir de igual forma que, dentro de esa acción un tanto reprochable de hace un momento, hay un motivo oculto. Le ofrecería de lleno mis disculpas, si no fuera por lo que habíta en el corazón de mi traviesa pilatuna...
- Querrá decir atravesada pilatuna...
- Bueno, sí, lo reconozco, mi jugarreta fue algo atravesada. Pero debe creerme cuando le digo que la mía fue una acción improvisada, pensada y ejecutada de golpe, sin lugar para cavilaciones o análisis. Tan sólo pude actuar, y por desgracia, únicamente de la única manera que conozco.
- ¿Tan sólo pudo actuar? ¿Cómo así? ¿Qué quería lograr de todo esto? ¿Por qué tantos adverbios? De nuevo estoy confundido.
- Perdone el exceso de adverbios, a veces se me escapan los condenados... pero bueno, no tienen mucho que ver en este rollo de todos modos, no nos desviemos mucho del asunto. Ahora, en cuanto a lo que quería de todo esto, le digo que en verdad quería ayudarle.
- ¿Ayudarme?
- Sí, ayudarle a encontrar un tema, una idea, el hilito que necesitaba para jalar, para que así usted pudiera escribir todo lo que quisiera y no le entrara la zozobra de la pantalla en blanco. Por eso, en cuanto usted comenzó su divagación, comenzó a embargarme, o mejor dicho, comenzó a embriagarme el temor de que en verdad pudiera usted quedarse sin qué escribir hoy. Y tanto a usted como a mí tal cosa nos desanima demasiado. No podía permitirme eso. No podía... tenía que hacer algo, y sin muchos aspavientos. Algo rápido.
- Y fue entonces cuando decidió insultarme. Vaya cosa.
- Lo se, lo se, se me estaba yendo el brazo con todo esto. Lo gracioso del caso es que de algún modo pensé que mi estrategia no funcionaría. Usted sabe, por lo que pasa con usted y conmigo... parecido a esperar que lo que se le grita al oído izquierdo no va a ser escuchado por el oído derecho, si no se ha buscado antes la manera de taparle...
- Bueno, es algo parecido, pero no es exactamente como yo lo plantearía, pues de todos modos...
- Espere, por favor. Permitame continuar. Como decía, En un principio pensé que mi repentina idea no daría resultado -la razón podríamos discutirla luego-. Y creame, pensé en abortar ese plan. Pero era tarde. Ya había iniciado con mi perorata hostil. Y usted sabe que cuando eso me pasa me es muy difícil parar. Y para colmo de males, lo admíto, me estaba divirtiendo con todo el asunto. Creo haberselo dicho al principio, me encanta fastidiarlo, aunque no al extremo al que me estaba acercando...
- Bueno... ahora que lo pienso, aquellos insultos no eran tan ofensivos como me pareció en ese momento. Podría decir incluso que... de algún modo... la mayoría de sus insultos tenían algo de ingenio.
- ¿De verdad lo piensa así?
- Sí... No veo por qué decir lo contrario. Es decir, no es que esos insultos fueran el Novamás de las ofensas... y creo que de alguna forma pecaban de cierto maniqueísmo parroquial... pero podía ver que no había nulidad en el pensamiento de quien los profería...
- Uhmmm... Lo merezco, sé que merezco que se me devuelva el daño hecho...
- Tampoco es cuestión de exagerar. Sólo bromebaba. Ya estoy más calmado que momentos atrás.
- Bueno, usted sabe que hablar de ese tipo de emociones es, en nuestro caso, algo ambiguo...
- Claro, claro, pero usted sabe a lo que me refiero. Sé que lo sabe, no finja.
- Está bien, no fingiré... y sí, se a lo que se refiere. Ahora bien, con respecto a lo que le explicaba...
- Sí, ya puedo suponer de que se trataba todo. Usted quería ayudarme a encontrar un tema para escribir, pero terminó metiéndose más de la cuenta en el papel de desconfiado y agresivo. ¿Estoy en lo cierto?
- En efecto, así es. Ahora sí, le ofrezco disculpas muchas...
- No tiene porque hacer esa bobada. Piense que a pesar de todo usted logró su objetivo. Si no hubiera sido así, no habríamos gastado todo el tiempo esta entrada en un mismo rollo. Además, si habla usted o hablo yo, técnicamente daría lo mismo.
- Qué bien. Entonces ganamos, ¡Le ganamos a la pantalla en blanco!
- Sí, ganamos, al menos por hoy. Ya veremos qué pasa después, cuando...
- Ole.
- ¿Qué pasa?
- Me acabo de dar cuenta de algo.
- ¿Ajá?
- Me pregunto si con sus frases alusivas a no saber de qué escribir usted ya había conseguido su tema sin mi ayuda...
domingo, 2 de mayo de 2010
Divagacion escritural
Acabo de terminar de leer la entrada de frailejón desnudo y el plan era apagar el computador y pasar a otras cosas. Sin embargo, como en todas las cosas del mundo hay descubrimientos, a mí se me vino uno durante la lectura de la entrada del desnudo. Muchas de las publicaciones de mi paisano virtual, y últimamente las mías se han tornado hacia un “grito desesperado de liberación escritural”.
Y por un momento se me vino a la cabeza un grupo terapéutico virtual de ayuda a todas las personas con deseos de escribir sobre lo que sea y, que la triste vida, la paradójica vida, o quizás, solo la cochina indisciplina, la poca actitud y esfuerzo para la concentración; o peor aun la escaza madera para lograr escribir “delicias literarias, se impone todo el tiempo”.
Bueno, toda esta sarta de palabras inútiles para indagar: ¿hacia dónde vamos? Porque si la cuestión es seguir escribiendo sobre nuestra desdichada vida, sobre nuestras sufridas entradas, deberíamos volver esto una comunidad que se reúna una vez por semana en torno a sus desgracias con la escritura, sobre la página en blanco y ese poco de temas tan trillados dentro del mundo de los escritores y talleres literarios.
En resumen, no está mal hacerlo, de hecho en este espacio podemos escribir lo que nos venga en gana, pero creo que empiezo a percibir el blog como un centro de rehabilitación virtual para dos lisiados de escritura; por lo que esperar frutos y esas cosas como fue concebido dista de estar cerca de la realidad. No digo más, que cada quien se haga la idea que quiera, pero esta es la mía; ya está, me voy a jugar psp, adiós.
jueves, 29 de abril de 2010
Sin sentido en la escritura
Sí, el título de mi entrada es una parodia. Más precisamente de una entrada de este blog. Y más precisamente de la entrada que antecede a ésta. Así lo habrá visto nuestro probable lector (su género o número, no importa), claro, si sucede también que es un probable lector concurrente de lo que subimos aquí. Pero si ese probable lector es también un probable lector concurrente de nuestras letras, podré suponer que se dará cuenta de igual modo que el contenido de esta entrada tendrá poco que ver con el contenido de aquella a la que parodio con mi título.
¿Por qué tiene poco que ver si el título es una parodia que sugería que el contenido de mi entrada también debía ser paródico? Porque la entrada tiene que ver más conmigo que con el hombrecillo que redactó la entrada parodiada (en parte, como ya se sabe). O, sencillamente, porque muy pronto he perdido el sentido que necesitaba para orientar la escritura de esta entrada, que sí, lo admito, concebía como una parodia completa, una burla descarada, un chascarrillo extenso.
Y es que tengo problemas. Con los dias veo que me es más difícil escribir, tal y como a Heroedeleyenda. Sobre esto ya habré escrito lo suficiente por ahora. Ahora bien, en el tortuoso proceso que ha sido redactar estar entrada que ya perdió su sabor satírico, he podido darme cuenta de un obstáculo (por desgracia) muy efectivo contra la escritura: esa maldita ansiedad, que nace, crece y me estorba en el contacto con este estúpido computador. La siento llegar cuando noto que muevo mi pie derecho más de lo normal, cuando golpeo mis dientes con mis dedos y abro y cierro la boca para producir diversos sonidos, cuando tengo ganas de gritar y me hago traquetear los nudillos.
Entonces, cuando la ansiedad llega de lleno, todo lo que tengo para escribir, las ideas cazables, el tema ajustado, la disposición fresca y la sensibilidad en los dedos perfecta para sentir placer mediante el tecleo compulsivo, todo se va al carajo. Pero al puro carajo. Al carajo que reside en la basura. Del que huele a tiempo mal mezclado.
A veces trato de enfrentar esa ansiedad: me fuerzo a escribir de cualquier manera, bajo el manto de alguna música enérgica y repetitiva; me levanto temprano, buscando la novedad con los ojos bonitos y las neuronas (supuestamente) livianas; uso ciertas sustancias "ayudantes", como el tinto nocturno, con el fin de extenderme y lograr algún vomito escrito. La mayoría de veces fracaso de forma miserable y profunda.
Una pregunta nace aquí: ¿Por qué pareciera que nada sirve contra esa ansiedad, que llega como la Tramontana a joderme la vida y las intenciones de crear mis entradas?
La respuesta a esto podría ser: Porque soy un ser que tiene el ambivalente don de distraerse con facilidad. Soy, por decir algo, un distraído ansioso.
Hagamos la suma:
¿Por qué tiene poco que ver si el título es una parodia que sugería que el contenido de mi entrada también debía ser paródico? Porque la entrada tiene que ver más conmigo que con el hombrecillo que redactó la entrada parodiada (en parte, como ya se sabe). O, sencillamente, porque muy pronto he perdido el sentido que necesitaba para orientar la escritura de esta entrada, que sí, lo admito, concebía como una parodia completa, una burla descarada, un chascarrillo extenso.
Y es que tengo problemas. Con los dias veo que me es más difícil escribir, tal y como a Heroedeleyenda. Sobre esto ya habré escrito lo suficiente por ahora. Ahora bien, en el tortuoso proceso que ha sido redactar estar entrada que ya perdió su sabor satírico, he podido darme cuenta de un obstáculo (por desgracia) muy efectivo contra la escritura: esa maldita ansiedad, que nace, crece y me estorba en el contacto con este estúpido computador. La siento llegar cuando noto que muevo mi pie derecho más de lo normal, cuando golpeo mis dientes con mis dedos y abro y cierro la boca para producir diversos sonidos, cuando tengo ganas de gritar y me hago traquetear los nudillos.
Entonces, cuando la ansiedad llega de lleno, todo lo que tengo para escribir, las ideas cazables, el tema ajustado, la disposición fresca y la sensibilidad en los dedos perfecta para sentir placer mediante el tecleo compulsivo, todo se va al carajo. Pero al puro carajo. Al carajo que reside en la basura. Del que huele a tiempo mal mezclado.
A veces trato de enfrentar esa ansiedad: me fuerzo a escribir de cualquier manera, bajo el manto de alguna música enérgica y repetitiva; me levanto temprano, buscando la novedad con los ojos bonitos y las neuronas (supuestamente) livianas; uso ciertas sustancias "ayudantes", como el tinto nocturno, con el fin de extenderme y lograr algún vomito escrito. La mayoría de veces fracaso de forma miserable y profunda.
Una pregunta nace aquí: ¿Por qué pareciera que nada sirve contra esa ansiedad, que llega como la Tramontana a joderme la vida y las intenciones de crear mis entradas?
La respuesta a esto podría ser: Porque soy un ser que tiene el ambivalente don de distraerse con facilidad. Soy, por decir algo, un distraído ansioso.
Hagamos la suma:
Carácter distraíble con tendencia a la creatividad arbitraria (esto es, cuando me da la gana) + Ansiedad atormentante al escribir que llega porque sí + Deseos siempre insatisfechos de lograr escribir sobre nimiedades atemporales + uso irresponsable de internet ilimitado de 2 megas = Entradas que inicialmente centro en ni persona pero que, a la larga, no van (directamente) a ningún lado.
Uhmmm... esto se pone raro...
Ya está. Voy a detenerme aquí, y pensar en todo esto. O simplemente voy a olvidarlo por ahora. No quiero morir tan pronto.
miércoles, 14 de abril de 2010
Sin sentido escritural
Desde hace algún tiempo no escribo nada, y es que ha habido momentos de gran cantidad de producción escrita, así como temporadas en que mi único contacto con la escritura era por este medio. Sin embargo, ahora ya no estoy seguro ni siquiera de eso; quizás para mí la escritura sea algo de temporadas, el caso es que nada de nada de escritura por estos días en mi vida. Y es que realmente no siento ningún tipo de motivación para hacerlo, ni siquiera el hecho de practicar, de calentar la mano para después, a lo mejor escribir algo que valga la pena. A veces la vida se vuelve este sin sentido que me abarca por completo.
Creo que en momentos como estos no se debería escribir, al menos en mi caso, aunque no duda que haya personas en contra de mi opinión y que de esta sequia escritural logren crear buenas cosechas, pero repito ese no es mi caso y para ser congruente con lo que escribo, chao.
Variedades:
Divagaciones,
Frutos Rojos
domingo, 4 de abril de 2010
Divagación sobre un video y una canción IV
Llevaba casi una hora y media con la cajita del blogger abierta esperando a escribir algo para esta entrada, y lo único que tenía completo era el título, que resultó ser una continuación de las series que con capricho voy creando para tener, precisamente, un asidero, un gancho para agarrar alguna idea, o para que como mínimo me sirva para dar teclazos... carajo, esto de buscar tema e ingeniarme diferentes formas de decir que necesito escribir ya se me está convirtiendo una costumbre caótica, así que, por ahora, haré lo posible por lograr, en esta entrada, la decencia de ir al grano... bueno, por ser decente y porque me queda poco tiempo... tiempo del que querré hablar en otra entrada, porque ahora quiero que ésta sea más parecida a una salida.
Ahí voy.
Cada vez que trato de divagar sobre una canción y su correspondiente video en especial, y sobre todo, cada vez que trato de atrapar esas divagadas ideas, aparece un nuevo video y una nueva canción, y un nuevo antojo por resultado. Esto podría ser algo que podría haberme servido para hacer una archivo nutrido de vivas divagaciones, pero mi caso no es ese. El olvido, será ese olvido en el que ando, que mantiene mi memoria dañada por tanto usar la atarraya, y me la llena de bobadas de puro colmo. Por eso debo hablar de canciones y videos que me hayan llamado la atención hace muy poco, para que en poco tiempo logre generar alguna coherente tontería sobre lo que quiero compartir. Y como son videos y canciones que he visto hace poco, con la debida suerte y cautela, podrñe escribir sin olvidos. La ventaja que da la frescura. Calambretes... eso me sonó a slogan...
¡Diablongos!, fallé. Ahora, a hablar cualquier cosa del video, para disimular.
Tchavolo Schmitt es un francesete que toca muy bien su guitarra. Y aunque imagino que el tipo éste habrá tocado ya en muchos lugares y momentos distintos, verlo en un escenario como el del video me hace pensar que allí la toca mejor que en cualquier sitio que yo haya o no haya visto. Menuda confianza subjetiva, dirá alguna, pero puede ser que haya escrito eso por aquello de que, como en otros videos, vuelve a pasar que me imagino ahí, esta vez sentado en el prado, un poco incómodo por no poder ubicar mis manos de alguna forma que me permita olvidarme de ellas por esos momentos, pero divertido por el airecillo cómplice que le hallo al jazz manouche cuando lo oigo pasar.
Bahh... si en otras ocasiones no tenía mucho que decir, ahora menos. Y puede ser que quiera terminar porque me dio el capricho, así que poco importa seguir con explicaciones si no tengo muchas ganas. Lo mejor será ver el video. Aseguro sosiego y cierta cadencia percibida en los cachetes.
Ahí voy.
Cada vez que trato de divagar sobre una canción y su correspondiente video en especial, y sobre todo, cada vez que trato de atrapar esas divagadas ideas, aparece un nuevo video y una nueva canción, y un nuevo antojo por resultado. Esto podría ser algo que podría haberme servido para hacer una archivo nutrido de vivas divagaciones, pero mi caso no es ese. El olvido, será ese olvido en el que ando, que mantiene mi memoria dañada por tanto usar la atarraya, y me la llena de bobadas de puro colmo. Por eso debo hablar de canciones y videos que me hayan llamado la atención hace muy poco, para que en poco tiempo logre generar alguna coherente tontería sobre lo que quiero compartir. Y como son videos y canciones que he visto hace poco, con la debida suerte y cautela, podrñe escribir sin olvidos. La ventaja que da la frescura. Calambretes... eso me sonó a slogan...
¡Diablongos!, fallé. Ahora, a hablar cualquier cosa del video, para disimular.
Tchavolo Schmitt es un francesete que toca muy bien su guitarra. Y aunque imagino que el tipo éste habrá tocado ya en muchos lugares y momentos distintos, verlo en un escenario como el del video me hace pensar que allí la toca mejor que en cualquier sitio que yo haya o no haya visto. Menuda confianza subjetiva, dirá alguna, pero puede ser que haya escrito eso por aquello de que, como en otros videos, vuelve a pasar que me imagino ahí, esta vez sentado en el prado, un poco incómodo por no poder ubicar mis manos de alguna forma que me permita olvidarme de ellas por esos momentos, pero divertido por el airecillo cómplice que le hallo al jazz manouche cuando lo oigo pasar.
Bahh... si en otras ocasiones no tenía mucho que decir, ahora menos. Y puede ser que quiera terminar porque me dio el capricho, así que poco importa seguir con explicaciones si no tengo muchas ganas. Lo mejor será ver el video. Aseguro sosiego y cierta cadencia percibida en los cachetes.
Variedades:
Divagaciones,
Duraznos,
Duraznos en partes
sábado, 27 de marzo de 2010
La contemplación en Koyaanisqatsi
El flujo de entramados extraídos de la vida moderna ha ido derrotando poco a poco un aspecto que para nuestros antepasados era fundamental, la contemplación. Es por eso que hoy al ponerme al tanto con una película muy mencionada en mi entorno, pero que por mucho tiempo evite ver (ya saben, la intuición Junguiana), pude comprobar que a pesar de su profundo mensaje y de la belleza de sus tomas, en gran parte de su desarrollo me sentí bastante agotado y porque no decirlo, desesperado. Atribuyo parte de esto al hecho mismo de su naturaleza, es decir, al fastidio que produce ver lo efímero de la existencia frente a nuestros ojos, lo rápido que transcurren los ciclos y lo pequeño de nuestra vida frente a la de la naturaleza. Porque si algo es bien logrado en este film de Godfrey Reggio es la esencia de la vida, su absurdez y su enorme valor. Es decir, los dos opuestos de equilibrio ya mencionados por el taoísmo y reivindicados años después por el Psicoanalista Carl G Jung.
Sin embargo, otra parte de mi desespero frente a la pantalla esta mediado por un fenómeno establecido por la sociedad y es la apatía a la contemplación, pues en un mundo donde todo el tiempo ocurren cosas, situaciones humanas, se desvirtúa el gozo de ver solo por el placer que esto le produce a los sentidos, la belleza por su belleza, como ocurre por ejemplo con la pintura (aunque en esta por supuesto se puede ir mas allá de este acto estético) Por eso ahora que soy consciente de esto, debo dedicar más tiempo a invertir en mis sentidos, en contemplar al mundo y sus maravillas; aspecto dejado de lado pues nos hemos habituado a ver todos los días lo mismo, lo que nos obliga a buscar diferentes cosas o lugares, que personas foráneas disfrutan más que otros. Es como si solo el que viene de otros lugares pudiera valorar lo que tenemos, como un intercambio de impresiones y gustos, en fin a invertir más en nuestro goce propio y menos en lo impuesto por otros.
Rayos, no hablé mucho de la película, quizás en una próxima ocasión.
lunes, 22 de marzo de 2010
Por joder nomás II
Sí, hoy también escribo por joder nomás. Por joder a Heroedeleyenda, a quien una resaca un tanto malatraca le dio un tema escribible para este trozo de blog, aunque en un momento dado se pone tan existencialista y quejoso que de por sí la entrada da resaca de sólo leerla... bueno, sólo bromeaba... Sencillamente es una fresca reflexión (de la noche anterior de seguro) acerca de lo que se siente cuando el cerebro se nos pega demasiado al cráneo por tomar líquidos mágicos y tóxicos, y nos pone a delir... digo, a divagar sobre el alcohol y sus consecuencias. No es más... o de pronto hay más, pero debo admitir que ya no quiero seguir hablando de esa entrada porque me dio pereza de hacerlo. Y no creo que eso sea malo. Preguntará alguno (o yo mismo me hago la pregunta, para qué engaños y afrentas a la mala fe de los que leen esta vaina): ¿Por qué no comenzó de nuevo entonces y escribió algo nuevo, borrando lo anterior?, y como en estos momentos estoy escribiendo por joder nomás, pues... pues...
Pues...
Pues nada, que como siempre me he quedado sin el impulso inicial con el que llegué a escribir por joder, y de paso sacar algo medianamente entendible. Y es que a veces el impulso se me acaba. O mejor, o peor aun, lo dejo agotar cuando noto que mi escritura se me va inclinando hacia el acto de la autocrítica dura y el autoflagelo macabro, a veces sutil y a veces denso, y se me va convirtiendo la cosa en algo seco, por una maña que ya no me divierte tanto. Darme palo a cada rato no es bueno, para nada bueno. Corro el riesgo de enmalarme conmigo mismo, y no quiero eso ahora.
Tengo un plan. Un plan para joder, para joder nomás.
Voy a ir arrojando frases sencillas, sin mucha tramoya, acerca de la cosa más mínima y estúpida. Sin temor a perecer por falta de originalidad o a verme acusado de no tratar temas importantes por reflexionar sobre cosas sin trascendencia. Vamos, que a veces me siento repetido en lo que tecleo, y no creo que el 100% de todo lo que salga de mis deos tenga que ser repetición de algún fulanoide que habite en la atarraya. Así que comienzo.
Pues...
Pues nada, que como siempre me he quedado sin el impulso inicial con el que llegué a escribir por joder, y de paso sacar algo medianamente entendible. Y es que a veces el impulso se me acaba. O mejor, o peor aun, lo dejo agotar cuando noto que mi escritura se me va inclinando hacia el acto de la autocrítica dura y el autoflagelo macabro, a veces sutil y a veces denso, y se me va convirtiendo la cosa en algo seco, por una maña que ya no me divierte tanto. Darme palo a cada rato no es bueno, para nada bueno. Corro el riesgo de enmalarme conmigo mismo, y no quiero eso ahora.
Tengo un plan. Un plan para joder, para joder nomás.
Voy a ir arrojando frases sencillas, sin mucha tramoya, acerca de la cosa más mínima y estúpida. Sin temor a perecer por falta de originalidad o a verme acusado de no tratar temas importantes por reflexionar sobre cosas sin trascendencia. Vamos, que a veces me siento repetido en lo que tecleo, y no creo que el 100% de todo lo que salga de mis deos tenga que ser repetición de algún fulanoide que habite en la atarraya. Así que comienzo.
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Al lado derecho de mi vista hay cinco casettes. Están apilados, formando una pequeña torre. Los casettes parecen viejos y cansados. Parecen dientes de fumador, se ven amarillentos. El casette que está encima de los demás sería el diente podrido. Lo agarro y lo examino unos segundos. Parece que es el más gastado. La cinta del diente podrido ya no tiene brillo, así como la cinta del casette que está debajo. Puede ser que los hayan utilizado con insana frecuencia. Si los casettes tuvieran vida, ¿Eso les alegraría? Miro las cintas de los casettes que quedan. Hay otro casette cuya cinta también aparece sin brillo. Miro los títulos de los casettes que parecen dientes. Comienzo por los casettes que veo más gastados. El primero que reviso es el diente podrido. Es un casette que fue virgen, y que por obvias razones ya no lo es. En el lado A hay escritas algunas palabras, de las que sólo alcanzo a entender "Mañanitas". Lo que está escrito en el lado B no lo entiendo en lo absoluto. Paso al siguiente casette. Al verlo recordé que he escuchado su contenido hace muchos años. La información de ambos lados es la misma, salvo la que dice "lado 1" y "lado 2". La información en común es: "Vive la Serenata/las 100 canciones/más bellas de serenata". Parece que es el casette número 1 de la colección. Lo se porque vi el número 1 al lado superior izquierdo del casette. De ese detalle me di cuenta hace unos instantes. Y por alguna razón eso me hizo sentir incómodo. Y ahora me sentí más incómodo y molesto. En el momento en que tecleo estas palabras Aparece la representación casera de la Inquisición. Se apoya en sus dos chanclas, mientras se me queda mirando. Me acusa de estar despierto y no hacer lo que hago ahora en horas de la mañana o la tarde. Todo esto lo hace de una forma muy indirecta. Y es muy irritante. Carajo, dejé meter algo muy personal aquí. Miro el reloj. Las tres de la mañana. Se que debo irme a dormir. Y es algo que pronto haré. Tan sólo quiero terminar esta entrada. Y quiero hacerlo de una forma que pueda repetir muchas veces en otras entradas con el mismo título, cambiando muy poco su contenido. Y es que también hoy sólo escribo por joder. Por joder nomás. Namás po' jodé, para decirlo de otro modo.
Si alguien que me haya leído se haya aburridizado, y quiera retorcerme los dedos porque lo que leyó le provocó una gastritis en el espíritu, que bien pueda. Pero en su mentecita, y que luego lo olvide. Si tuve en esta madrugada un objetivo, que sepa que fue el de escribir intrascendencias. Por eso escribí hoy por joder, por joder nomás, con cosas simples que poco importaran al mundo, pero que me dieran tela para cortar y desperdiciar, mientras me divertía en el proceso. Porque sí, me divertí escribiendo esto, sobretodo porque la autocrítica dura y el autoflagelo macabro estuvieron casi nulos. Entonces, por todo esto, le pido a ese alguien que no se llene de iras y venas moradas.
Y que no se joda.
Variedades:
Duraznos,
Por joder nomás
domingo, 21 de marzo de 2010
Guayabo o Resaca
Apenas puedo sostener la cabeza con dignidad. El dolor de existencia es tan fuerte que apenas consigo pensar, pensar que la vida a lo mejor tenga sentido, valga la pena; pero si se está del otro lado. Sin tufo a desconcierto, a whisky, a cerveza y a quien sabe que otras cosas más. A lo mejor respirar sea un acto sublime para el que mira por encima del hombro y con lastimera vergüenza ajena la pena del desdichado. Uno quisiera estar de ese lado, no siempre, solo en estas paupérrimas circunstancias. Ser ese idiota pasivo que no toma por que es malo y que solo se puede vanagloriar de su acto cuando alguien con exceso de pudor en la cabeza se rinde a sus pies, anhelando la sobriedad.
No puedo aun creer cuanto me pesan los microsegundos, como ha sido posible que el mundo haya colapsado de tan forma contra mi cabeza. Una cerveza aquí, otra allá, un saludo a un amigo del colegio y de repente un taxi me lleva hacia los laberinticos destinos de la ciudad con una botella de Old Par en la mano, whisky? Me pregunto, pero si yo no bebo esa vaina. Luego más licor, la madrugada fría, todo en un extrañamiento único hasta que rendido decido perpetuar más mi escape del mundo, y huir dentro de mi huida.
Me perdí por unas horas en el reparador mundo del sueño, pero con este recibimiento de la vida, este dolor, este mareo, este peso en la cabeza, hubiera sido mejor no despertar.
Pintura:Claudio Bravo.
viernes, 19 de marzo de 2010
Por joder nomás I
Sí, hoy escribo por joder nomás. Sí, escrito así, con el no unido al más. Sin más misterios ni elucubraciones. O lucubraciones, como me indica el diccionario en línea, cuando me redirecciona de mi palabra que comienza con e a esa palabreja. No me gusta la palabra lucubraciones. No necesito más que conjugarla para darme cuenta de que no me gusta. Yo lucubro, tú lucubras, él lucubra... No sé, me suena a lubricar algo, a trabajar debajo de un carro, a llenarle la cara de grasa o aceite a alguien, o a agacharse... "Lucúbrese señor", le diría el médico al paciente, por dar un ejemplo... en cambio elucubrar suena a algo más divertido, más juguetón, así sea sólo el acto de meditar y reflexionar, no crean que no me leí la definición que he linkeado. Y sí, es cierto, al final pone: "También se dice elucubración", pero no vale. Si yo ahí le doy clic a esa palabra, veo que pone: "f. lucubración". Y entonces le doy clic a esa palabra y de nuevo me llevan al punto de partida. Una burrada circular, así de sencillo. Y no es que tenga mucho problema con esas burradas circulares, o círculos problemosos como me gusta llamar (en realidad se me acaba de ocurrir, pero ¿Quién se va a poner a dar querella con asuntos de tiempo, si se sabe que es tan relativo?). El problema que le veo al asunto es que me redireccionen de elucu- a lucu-, cuando debería ser al revés, cuando lucu- debería redireccionarme a elucu-, así, miren, "f. elucubración" para poner a ese lucu- en su sitio y elucu- pueda ser dueña de las definiciones, y poner, al final, casi que por compasión, algo que diga: "También se dice lucubración", para que cuando yo le de clic a esa palabra y me lleve felizmente a lucu-, pueda yo, en medio de los enredos y de una burrada circular más digna, volver, dichoso, a mi querida elucu-, con sus flamantes definiciones. Y todos tan contentos.
Pero no. Le dan prelación a esa palabra tan fea, tan poco digna del honor que le hace Wordreference. Aun no me lo creo, como pueden ser tan bastardos... Nomás voy a poner a una palabra en frente de la otra, para que se den cuenta:
(Lucubración) <-----> ¡ELUCUBRACIÓN!
Y lo irónicamente obvio del asunto: ¡Sólo una letra de diferencia! ¡Sólo una letra que se quita, y ya está, llega la desgracia! Carajo de los carajos, sólo es cuestión de mirar de nuevo las palabras enfrentadas, y ya me dan ganas de enviarle una carta a Michael Kellogg, con una queja formal y 100.000 firmas de apoyo, para que se haga justicia gramática, para que le devuelvan a elucu- lo que por derecho y soberanía le pertenece, y para juzgar sin concesiones a la aborrecible lucu- y condenarla a un ostracismo tan terrible como el del redireccionamiento, como pena por la usurpación inconsciente y malvada de lo que no es suyo. Me dan ganas, pero me da pereza. Y es que hoy sólo escribo por joder. Por joder nomás.
Si alguien que me haya leído se haya dementenado y se haya conmovido, y quiera continuar la lucha por elucu-, que bien pueda. A mí ya me importa un Jodo.
Y que no me jodan.
Variedades:
Duraznos,
Por joder nomás
viernes, 12 de marzo de 2010
Horizonte
Anoche salí furioso de casa y me dirigí hacia el horizonte. A veces caminar en la noche me alivia un poco, me vuelve en mi mismo cuando la violencia es lo único que puedo recrear en mi cabeza. Al pasar por enfrente de la casa del señor Rodríguez patee los botes de basura que merodeaban algunos perros a esa hora. Ya pocas luces de negocios iluminaban el concreto, ya todas las familias se guardaban de los demonios de la noche en sus cuevas confortables; yo iba en busca del horizonte.
Cuando caminaba cerca del centro comercial pude escuchar a lo lejos acordes de guitarra que retumbaban en las paredes del lugar donde a esta hora jabones, televisores y hasta pinturas dormían por igual lejos de los ojos flagelantes de la multitud, los sonidos venían del parque. Corrí como lo hacía en las competencias escolares y pronto divise en el centro de la placita, detrás del centro comercial a un grupo de indigentes bailando y bebiendo licor barato. Recordé por un momento algunos gitanos sucios y haraposos que muestran en las películas de la televisión. El lugar hedía a vino barato y a pesar de mi presencia el grupo de indigentes siguió bailando y gritando al son de acordes de guitarra desafinados y el bullicio de las palmas.
Un hombre que entraba en la vejez, con aspecto algo siniestro, lunar en la nariz y dientes negros me obsequio una sonrisa que de inmediato le devolví, al instante me encontraba bebiendo vino y bailando con los demás. Una mujer rubia de vestido blanco y un delantal rojo dirigía el folgorio a tiempo que movía sus dedos con extraña habilidad sobre las cuerdas de una vieja guitarra roja.
Pronto me vi perdido e inundado en el licor de la madrugada, muchos yacían dormidos sobre las bancas del lugar, una anciana se había subido en una enorme roca cerca de la guitarrista y muchas parejas se habían retirado a los extremos del sitio para consumar sus deshoras. Nada parecía a mi infierno de siempre, aunque para mama esto sí que era un infierno, me sentí feliz.
De repente aparecieron patrullas de policía por los cuatros puntos cardinales, el olor a pólvora se hizo presente y todos corrían desorientados mientras lloraban la violencia de los gases, yo me trepe a la piedra donde un rato atrás estuvo la anciana gritando y llore de felicidad hasta que un bolillazo retumbo en mi cabeza, por un momento alcance el horizonte e hice parte de una tribu invisible y animosa: los marginados, los que viven la vida, minuto a minuto, instante a instante.
sábado, 6 de marzo de 2010
Me gusta/No me gusta VI
Luego de casi dos meses de abandono con esta serie, que es al mismo tiempo un ejercicio de escribidura y un muy personal y alelado homenaje a ese cortometraje de Jeunet que tanto me gusta, dejo un pequeño pero simpático trazo de una costumbre que, en este caso y como suele pasar con las costumbres, me gusta. Muy pronto tendré la séptima y última parte, la cual procuraré extender tanto que de pereza el sólo hojearla y nadie la lea por esta razón... lo que probablemente pasa con el resto de mis entradas... aunque esta vez será intencional, ja ja ja...
- Me gusta ver, en los relojes digitales o en similares aparatezcos, fechas como 09/09/09 u horas como las 10:10 del dia 10. Para lograrlo me basta con fijar en mi monocromático celular el formato de 24 horas, con el fin (o más bien con el comienzo) de que las coincidencias tengan mayor oportunidad de aparición. Suele ser una dicha poder presenciar una repetida belleza como esas en el momento justo, sin trampas que involucren adelentar el reloj manualmente (así la gracia se iría al garete, carajo), o vivirla cuando se trata de todo un dia... No sé, es poder decir que estuve vivo el 08/08/08 a las 08:08 de la mañana, incluso si no hay más logro en el día que ése A veces suelo quedarme minutos enteros frente al reloj de mi celular, fijo e invisible para el tiempo y la realidad, en espera del momentáneo milagro, y sonrío como un momentáneo idiota cuando los números que indican la hora aparecen como quería verlos.
Ahora bien, podría ser adecuado en este punto que quiera aclarar que no se trata de un gesto supersticioso ni mucho menos (y ahora que lo pienso, puede que mi costumbre no sea considerada como supersticiosa por nadie), sino tan sólo de una especie de goce, una suerte de recompensa a la contemplación, a la apreciación de algo bello. Porque sí, la belleza también puede estar en la repetición, sobre todo si ésta es efímera y encontrada en el momento preciso... ¿O es que acaso no es algo digno de ver y de disfrutar el que aparezca algo así como las 01:01 del día 01/01/2001, y por sólo un mínimo minuto? o más aún, ¿Acaso no es emocionante observar, aunque la repetición no sea total, cómo mi reloj pasa de las 23:59 del 31/12/2000 a la poderosa 00:00 del 01/01/2001, para poder afirmar que en un segundo se fue todo un año? o dejando volar un poco más la imaginación, ¿Acaso no es un logro y un regocijo el poder contemplar una cifra paradójicamente divertida como las 20:09 del 20/09/2009? Acaso entonces no lo sea si no para mí. Y acaso sea algo que no me importe, mientras pueda seguir a la caza de las coincidencias del tiempo. Al menos las que mi celular barato me muestra.
- Me gusta ver, en los relojes digitales o en similares aparatezcos, fechas como 09/09/09 u horas como las 10:10 del dia 10. Para lograrlo me basta con fijar en mi monocromático celular el formato de 24 horas, con el fin (o más bien con el comienzo) de que las coincidencias tengan mayor oportunidad de aparición. Suele ser una dicha poder presenciar una repetida belleza como esas en el momento justo, sin trampas que involucren adelentar el reloj manualmente (así la gracia se iría al garete, carajo), o vivirla cuando se trata de todo un dia... No sé, es poder decir que estuve vivo el 08/08/08 a las 08:08 de la mañana, incluso si no hay más logro en el día que ése A veces suelo quedarme minutos enteros frente al reloj de mi celular, fijo e invisible para el tiempo y la realidad, en espera del momentáneo milagro, y sonrío como un momentáneo idiota cuando los números que indican la hora aparecen como quería verlos.
Ahora bien, podría ser adecuado en este punto que quiera aclarar que no se trata de un gesto supersticioso ni mucho menos (y ahora que lo pienso, puede que mi costumbre no sea considerada como supersticiosa por nadie), sino tan sólo de una especie de goce, una suerte de recompensa a la contemplación, a la apreciación de algo bello. Porque sí, la belleza también puede estar en la repetición, sobre todo si ésta es efímera y encontrada en el momento preciso... ¿O es que acaso no es algo digno de ver y de disfrutar el que aparezca algo así como las 01:01 del día 01/01/2001, y por sólo un mínimo minuto? o más aún, ¿Acaso no es emocionante observar, aunque la repetición no sea total, cómo mi reloj pasa de las 23:59 del 31/12/2000 a la poderosa 00:00 del 01/01/2001, para poder afirmar que en un segundo se fue todo un año? o dejando volar un poco más la imaginación, ¿Acaso no es un logro y un regocijo el poder contemplar una cifra paradójicamente divertida como las 20:09 del 20/09/2009? Acaso entonces no lo sea si no para mí. Y acaso sea algo que no me importe, mientras pueda seguir a la caza de las coincidencias del tiempo. Al menos las que mi celular barato me muestra.
Variedades:
Duraznos,
Duraznos en partes
martes, 2 de marzo de 2010
Rupturas en la web
Hace poco leí un artículo publicado en la versión digital del periódico colombiano El Tiempo, en el cual se hacían públicos los resultados de un estudio realizado en Londres sobre las formas usadas por las personas para terminar sus relaciones de pareja en la contemporaneidad. Los resultados a pesar de sus nefastas implicaciones no sorprendieron a los científicos. De 2000 personas entrevistadas un 53% aseguró haber finalizado su relación de pareja por los medios modernos de comunicación: 34% lo hizo a través de correo electrónico, 13% por facebook; sin avisarle directamente a la persona con quien rompía y el 6% restante decidió informarlo por twitter.Es realmente impactante la gran cantidad de perjuicios que nos puede llegar a ocasionar este tipo de redes sociales cuando no se utilizan de una manera responsable. Todos los entrevistados afirmaron haber terminado por este tipo de medios pues es más fácil, mas rápido y evita malentendidos, afirma un importante director de centro de citas en Inglaterra. Muchas personas que suelen tener dificultades con sus habilidades sociales empeoran o al menos nunca conseguirán mejorarlas debido a que la informalidad de las relaciones en la actualidad aparentemente no les exige estas. Pones en tu perfil lo que quieres que los demás sepan de ti, esperas unos días y luego puedes llegar a sorprenderte de lo bien autovendido que has quedado; lluvias de contactos y mensajes. Pero la decepción y angustia llega después cuando es hora de conocer a las personas, tus nervios no se alejan, tus habilidades sociales no funcionan, pues las descuidaste y todo se convierte en un caos determinante: primera y única cita con todas o la mayoría, y todo se vuelve un circulo vicioso del que solo con un poco de suerte podrás salir.
Usar las redes sociales no es malo, el malo es uno que suele en ocasiones preferir la pasividad y control que tienes en los diálogos y la información en internet, por ejemplo, hablar por messenger resulta ventajoso pues tienes tiempo para acomodar lo que quieres decir y generar una buena opinión sobre ti. Sin embargo, cuando te enfrentes a la persona frente a frente, estarás en líos por que has aumentado las expectativas de la persona que esperará mucho mas de ti en persona y allí tu máscara quedara develada.
Mi reflexión final es a cultivar mas tu cuerpo y mente en vez de ocultarla y elevarla tras mascaras como las redes sociales, ahí verán.
Usar las redes sociales no es malo, el malo es uno que suele en ocasiones preferir la pasividad y control que tienes en los diálogos y la información en internet, por ejemplo, hablar por messenger resulta ventajoso pues tienes tiempo para acomodar lo que quieres decir y generar una buena opinión sobre ti. Sin embargo, cuando te enfrentes a la persona frente a frente, estarás en líos por que has aumentado las expectativas de la persona que esperará mucho mas de ti en persona y allí tu máscara quedara develada.
Mi reflexión final es a cultivar mas tu cuerpo y mente en vez de ocultarla y elevarla tras mascaras como las redes sociales, ahí verán.
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