miércoles, 14 de abril de 2010

Sin sentido escritural

Desde hace algún tiempo no escribo nada, y es que ha habido momentos de gran cantidad de producción escrita, así como temporadas en que mi único contacto con la escritura era por este medio. Sin embargo, ahora ya no estoy seguro ni siquiera de eso; quizás para mí la escritura sea algo de temporadas, el caso es que nada de nada de escritura por estos días en mi vida. Y es que realmente no siento ningún tipo de motivación para hacerlo, ni siquiera el hecho de practicar, de calentar la mano para después, a lo mejor escribir algo que valga la pena. A veces la vida se vuelve este sin sentido que me abarca por completo.


Creo que en momentos como estos no se debería escribir, al menos en mi caso, aunque no duda que haya personas en contra de mi opinión y que de esta sequia escritural logren crear buenas cosechas, pero repito ese no es mi caso y para ser congruente con lo que escribo, chao.

domingo, 4 de abril de 2010

Divagación sobre un video y una canción IV

Llevaba casi una hora y media con la cajita del blogger abierta esperando a escribir algo para esta entrada, y lo único que tenía completo era el título, que resultó ser una continuación de las series que con capricho voy creando para tener, precisamente, un asidero, un gancho para agarrar alguna idea, o para que como mínimo me sirva para dar teclazos... carajo, esto de buscar tema e ingeniarme diferentes formas de decir que necesito escribir ya se me está convirtiendo una costumbre caótica, así que, por ahora, haré lo posible por lograr, en esta entrada, la decencia de ir al grano... bueno, por ser decente y porque me queda poco tiempo... tiempo del que querré hablar en otra entrada, porque ahora quiero que ésta sea más parecida a una salida.

Ahí voy.

Cada vez que trato de divagar sobre una canción y su correspondiente video en especial, y sobre todo, cada vez que trato de atrapar esas divagadas ideas, aparece un nuevo video y una nueva canción, y un nuevo antojo por resultado. Esto podría ser algo que podría haberme servido para hacer una archivo nutrido de vivas divagaciones, pero mi caso no es ese. El olvido, será ese olvido en el que ando, que mantiene mi memoria dañada por tanto usar la atarraya, y me la llena de bobadas de puro colmo. Por eso debo hablar de canciones y videos que me hayan llamado la atención hace muy poco, para que en poco tiempo logre generar alguna coherente tontería sobre lo que quiero compartir. Y como son videos y canciones que he visto hace poco, con la debida suerte y cautela, podrñe escribir sin olvidos. La ventaja que da la frescura. Calambretes... eso me sonó a slogan...

¡Diablongos!, fallé. Ahora, a hablar cualquier cosa del video, para disimular.

Tchavolo Schmitt es un francesete que toca muy bien su guitarra. Y aunque imagino que el tipo éste habrá tocado ya en muchos lugares y momentos distintos, verlo en un escenario como el del video me hace pensar que allí la toca mejor que en cualquier sitio que yo haya o no haya visto. Menuda confianza subjetiva, dirá alguna, pero puede ser que haya escrito eso por aquello de que, como en otros videos, vuelve a pasar que me imagino ahí, esta vez sentado en el prado, un poco incómodo por no poder ubicar mis manos de alguna forma que me permita olvidarme de ellas por esos momentos, pero divertido por el airecillo cómplice que le hallo al jazz manouche cuando lo oigo pasar.

Bahh... si en otras ocasiones no tenía mucho que decir, ahora menos. Y puede ser que quiera terminar porque me dio el capricho, así que poco importa seguir con explicaciones si no tengo muchas ganas. Lo mejor será ver el video. Aseguro sosiego y cierta cadencia percibida en los cachetes.



sábado, 27 de marzo de 2010

La contemplación en Koyaanisqatsi

El flujo de entramados extraídos de la vida moderna ha ido derrotando poco a poco un aspecto que para nuestros antepasados era fundamental, la contemplación. Es por eso que hoy al ponerme al tanto con una película muy mencionada en mi entorno, pero que por mucho tiempo evite ver (ya saben, la intuición Junguiana), pude comprobar que a pesar de su profundo mensaje y de la belleza de sus tomas, en gran parte de su desarrollo me sentí bastante agotado y porque no decirlo, desesperado. Atribuyo parte de esto al hecho mismo de su naturaleza, es decir, al fastidio que produce ver lo efímero de la existencia frente a nuestros ojos, lo rápido que transcurren los ciclos y lo pequeño de nuestra vida frente a la de la naturaleza. Porque si algo es bien logrado en este film de Godfrey Reggio es la esencia de la vida, su absurdez y su enorme valor. Es decir, los dos opuestos de equilibrio ya mencionados por el taoísmo y reivindicados años después por el Psicoanalista Carl G Jung.

Sin embargo, otra parte de mi desespero frente a la pantalla esta mediado por un fenómeno establecido por la sociedad y es la apatía a la contemplación, pues en un mundo donde todo el tiempo ocurren cosas, situaciones humanas, se desvirtúa el gozo de ver solo por el placer que esto le produce a los sentidos, la belleza por su belleza, como ocurre por ejemplo con la pintura (aunque en esta por supuesto se puede ir mas allá de este acto estético) Por eso ahora que soy consciente de esto, debo dedicar más tiempo a invertir en mis sentidos, en contemplar al mundo y sus maravillas; aspecto dejado de lado pues nos hemos habituado a ver todos los días lo mismo, lo que nos obliga a buscar diferentes cosas o lugares, que personas foráneas disfrutan más que otros. Es como si solo el que viene de otros lugares pudiera valorar lo que tenemos, como un intercambio de impresiones y gustos, en fin a invertir más en nuestro goce propio y menos en lo impuesto por otros.

Rayos, no hablé mucho de la película, quizás en una próxima ocasión.

lunes, 22 de marzo de 2010

Por joder nomás II

Sí, hoy también escribo por joder nomás. Por joder a Heroedeleyenda, a quien una resaca un tanto malatraca le dio un tema escribible para este trozo de blog, aunque en un momento dado se pone tan existencialista y quejoso que de por sí la entrada da resaca de sólo leerla... bueno, sólo bromeaba... Sencillamente es una fresca reflexión (de la noche anterior de seguro) acerca de lo que se siente cuando el cerebro se nos pega demasiado al cráneo por tomar líquidos mágicos y tóxicos, y nos pone a delir... digo, a divagar sobre el alcohol y sus consecuencias. No es más... o de pronto hay más, pero debo admitir que ya no quiero seguir hablando de esa entrada porque me dio pereza de hacerlo. Y no creo que eso sea malo. Preguntará alguno (o yo mismo me hago la pregunta, para qué engaños y afrentas a la mala fe de los que leen esta vaina): ¿Por qué no comenzó de nuevo entonces y escribió algo nuevo, borrando lo anterior?, y como en estos momentos estoy escribiendo por joder nomás, pues... pues...

Pues...

Pues nada, que como siempre me he quedado sin el impulso inicial con el que llegué a escribir por joder, y de paso sacar algo medianamente entendible. Y es que a veces el impulso se me acaba. O mejor, o peor aun, lo dejo agotar cuando noto que mi escritura se me va inclinando hacia el acto de la autocrítica dura y el autoflagelo macabro, a veces sutil y a veces denso, y se me va convirtiendo la cosa en algo seco, por una maña que ya no me divierte tanto. Darme palo a cada rato no es bueno, para nada bueno. Corro el riesgo de enmalarme conmigo mismo, y no quiero eso ahora.

Tengo un plan. Un plan para joder, para joder nomás.

Voy a ir arrojando frases sencillas, sin mucha tramoya, acerca de la cosa más mínima y estúpida. Sin temor a perecer por falta de originalidad o a verme acusado de no tratar temas importantes por reflexionar sobre cosas sin trascendencia. Vamos, que a veces me siento repetido en lo que tecleo, y no creo que el 100% de todo lo que salga de mis deos tenga que ser repetición de algún fulanoide que habite en la atarraya. Así que comienzo.


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Al lado derecho de mi vista hay cinco casettes. Están apilados, formando una pequeña torre. Los casettes parecen viejos y cansados. Parecen dientes de fumador, se ven amarillentos. El casette que está encima de los demás sería el diente podrido. Lo agarro y lo examino unos segundos. Parece que es el más gastado. La cinta del diente podrido ya no tiene brillo, así como la cinta del casette que está debajo. Puede ser que los hayan utilizado con insana frecuencia. Si los casettes tuvieran vida, ¿Eso les alegraría? Miro las cintas de los casettes que quedan. Hay otro casette cuya cinta también aparece sin brillo. Miro los títulos de los casettes que parecen dientes. Comienzo por los casettes que veo más gastados. El primero que reviso es el diente podrido. Es un casette que fue virgen, y que por obvias razones ya no lo es. En el lado A hay escritas algunas palabras, de las que sólo alcanzo a entender "Mañanitas". Lo que está escrito en el lado B no lo entiendo en lo absoluto. Paso al siguiente casette. Al verlo recordé que he escuchado su contenido hace muchos años. La información de ambos lados es la misma, salvo la que dice "lado 1" y "lado 2". La información en común es: "Vive la Serenata/las 100 canciones/más bellas de serenata". Parece que es el casette número 1 de la colección. Lo se porque vi el número 1 al lado superior izquierdo del casette. De ese detalle me di cuenta hace unos instantes. Y por alguna razón eso me hizo sentir incómodo. Y ahora me sentí más incómodo y molesto. En el momento en que tecleo estas palabras Aparece la representación casera de la Inquisición. Se apoya en sus dos chanclas, mientras se me queda mirando. Me acusa de estar despierto y no hacer lo que hago ahora en horas de la mañana o la tarde. Todo esto lo hace de una forma muy indirecta. Y es muy irritante. Carajo, dejé meter algo muy personal aquí. Miro el reloj. Las tres de la mañana. Se que debo irme a dormir. Y es algo que pronto haré. Tan sólo quiero terminar esta entrada. Y quiero hacerlo de una forma que pueda repetir muchas veces en otras entradas con el mismo título, cambiando muy poco su contenido. Y es que también hoy sólo escribo por joder. Por joder nomás. Namás po' jodé, para decirlo de otro modo.

Si alguien que me haya leído se haya aburridizado, y quiera retorcerme los dedos porque lo que leyó le provocó una gastritis en el espíritu, que bien pueda. Pero en su mentecita, y que luego lo olvide. Si tuve en esta madrugada un objetivo, que sepa que fue el de escribir intrascendencias. Por eso escribí hoy por joder, por joder nomás, con cosas simples que poco importaran al mundo, pero que me dieran tela para cortar y desperdiciar, mientras me divertía en el proceso. Porque sí, me divertí escribiendo esto, sobretodo porque la autocrítica dura y el autoflagelo macabro estuvieron casi nulos. Entonces, por todo esto, le pido a ese alguien que no se llene de iras y venas moradas.

Y que no se joda.

domingo, 21 de marzo de 2010

Guayabo o Resaca

Apenas puedo sostener la cabeza con dignidad. El dolor de existencia es tan fuerte que apenas consigo pensar, pensar que la vida a lo mejor tenga sentido, valga la pena; pero si se está del otro lado. Sin tufo a desconcierto, a whisky, a cerveza y a quien sabe que otras cosas más. A lo mejor respirar sea un acto sublime para el que mira por encima del hombro y con lastimera vergüenza ajena la pena del desdichado. Uno quisiera estar de ese lado, no siempre, solo en estas paupérrimas circunstancias. Ser ese idiota pasivo que no toma por que es malo y que solo se puede vanagloriar de su acto cuando alguien con exceso de pudor en la cabeza se rinde a sus pies, anhelando la sobriedad.

No puedo aun creer cuanto me pesan los microsegundos, como ha sido posible que el mundo haya colapsado de tan forma contra mi cabeza. Una cerveza aquí, otra allá, un saludo a un amigo del colegio y de repente un taxi me lleva hacia los laberinticos destinos de la ciudad con una botella de Old Par en la mano, whisky? Me pregunto, pero si yo no bebo esa vaina. Luego más licor, la madrugada fría, todo en un extrañamiento único hasta que rendido decido perpetuar más mi escape del mundo, y huir dentro de mi huida.

Me perdí por unas horas en el reparador mundo del sueño, pero con este recibimiento de la vida, este dolor, este mareo, este peso en la cabeza, hubiera sido mejor no despertar.

viernes, 19 de marzo de 2010

Por joder nomás I

Sí, hoy escribo por joder nomás. Sí, escrito así, con el no unido al más. Sin más misterios ni elucubraciones. O lucubraciones, como me indica el diccionario en línea, cuando me redirecciona de mi palabra que comienza con e a esa palabreja. No me gusta la palabra lucubraciones. No necesito más que conjugarla para darme cuenta de que no me gusta. Yo lucubro, tú lucubras, él lucubra... No sé, me suena a lubricar algo, a trabajar debajo de un carro, a llenarle la cara de grasa o aceite a alguien, o a agacharse... "Lucúbrese señor", le diría el médico al paciente, por dar un ejemplo... en cambio elucubrar suena a algo más divertido, más juguetón, así sea sólo el acto de meditar y reflexionar, no crean que no me leí la definición que he linkeado. Y sí, es cierto, al final pone: "También se dice elucubración", pero no vale. Si yo ahí le doy clic a esa palabra, veo que pone: "f. lucubración". Y entonces le doy clic a esa palabra y de nuevo me llevan al punto de partida. Una burrada circular, así de sencillo. Y no es que tenga mucho problema con esas burradas circulares, o círculos problemosos como me gusta llamar (en realidad se me acaba de ocurrir, pero ¿Quién se va a poner a dar querella con asuntos de tiempo, si se sabe que es tan relativo?). El problema que le veo al asunto es que me redireccionen de elucu- a lucu-, cuando debería ser al revés, cuando lucu- debería redireccionarme a elucu-, así, miren, "f. elucubración" para poner a ese lucu- en su sitio y elucu- pueda ser dueña de las definiciones, y poner, al final, casi que por compasión, algo que diga: "También se dice lucubración", para que cuando yo le de clic a esa palabra y me lleve felizmente a lucu-, pueda yo, en medio de los enredos y de una burrada circular más digna, volver, dichoso, a mi querida elucu-, con sus flamantes definiciones. Y todos tan contentos.

Pero no. Le dan prelación a esa palabra tan fea, tan poco digna del honor que le hace Wordreference. Aun no me lo creo, como pueden ser tan bastardos... Nomás voy a poner a una palabra en frente de la otra, para que se den cuenta:

(Lucubración) <-----> ¡ELUCUBRACIÓN!

Y lo irónicamente obvio del asunto: ¡Sólo una letra de diferencia! ¡Sólo una letra que se quita, y ya está, llega la desgracia! Carajo de los carajos, sólo es cuestión de mirar de nuevo las palabras enfrentadas, y ya me dan ganas de enviarle una carta a Michael Kellogg, con una queja formal y 100.000 firmas de apoyo, para que se haga justicia gramática, para que le devuelvan a elucu- lo que por derecho y soberanía le pertenece, y para juzgar sin concesiones a la aborrecible lucu- y condenarla a un ostracismo tan terrible como el del redireccionamiento, como pena por la usurpación inconsciente y malvada de lo que no es suyo. Me dan ganas, pero me da pereza. Y es que hoy sólo escribo por joder. Por joder nomás.

Si alguien que me haya leído se haya dementenado y se haya conmovido, y quiera continuar la lucha por elucu-, que bien pueda. A mí ya me importa un Jodo.

Y que no me jodan.

viernes, 12 de marzo de 2010

Horizonte

Anoche salí furioso de casa y me dirigí hacia el horizonte. A veces caminar en la noche me alivia un poco, me vuelve en mi mismo cuando la violencia es lo único que puedo recrear en mi cabeza. Al pasar por enfrente de la casa del señor Rodríguez patee los botes de basura que merodeaban algunos perros a esa hora. Ya pocas luces de negocios iluminaban el concreto, ya todas las familias se guardaban de los demonios de la noche en sus cuevas confortables; yo iba en busca del horizonte.

Cuando caminaba cerca del centro comercial pude escuchar a lo lejos acordes de guitarra que retumbaban en las paredes del lugar donde a esta hora jabones, televisores y hasta pinturas dormían por igual lejos de los ojos flagelantes de la multitud, los sonidos venían del parque. Corrí como lo hacía en las competencias escolares y pronto divise en el centro de la placita, detrás del centro comercial a un grupo de indigentes bailando y bebiendo licor barato. Recordé por un momento algunos gitanos sucios y haraposos que muestran en las películas de la televisión. El lugar hedía a vino barato y a pesar de mi presencia el grupo de indigentes siguió bailando y gritando al son de acordes de guitarra desafinados y el bullicio de las palmas.

Un hombre que entraba en la vejez, con aspecto algo siniestro, lunar en la nariz y dientes negros me obsequio una sonrisa que de inmediato le devolví, al instante me encontraba bebiendo vino y bailando con los demás. Una mujer rubia de vestido blanco y un delantal rojo dirigía el folgorio a tiempo que movía sus dedos con extraña habilidad sobre las cuerdas de una vieja guitarra roja.

Pronto me vi perdido e inundado en el licor de la madrugada, muchos yacían dormidos sobre las bancas del lugar, una anciana se había subido en una enorme roca cerca de la guitarrista y muchas parejas se habían retirado a los extremos del sitio para consumar sus deshoras. Nada parecía a mi infierno de siempre, aunque para mama esto sí que era un infierno, me sentí feliz.

De repente aparecieron patrullas de policía por los cuatros puntos cardinales, el olor a pólvora se hizo presente y todos corrían desorientados mientras lloraban la violencia de los gases, yo me trepe a la piedra donde un rato atrás estuvo la anciana gritando y llore de felicidad hasta que un bolillazo retumbo en mi cabeza, por un momento alcance el horizonte e hice parte de una tribu invisible y animosa: los marginados, los que viven la vida, minuto a minuto, instante a instante.

sábado, 6 de marzo de 2010

Me gusta/No me gusta VI

Luego de casi dos meses de abandono con esta serie, que es al mismo tiempo un ejercicio de escribidura y un muy personal y alelado homenaje a ese cortometraje de Jeunet que tanto me gusta, dejo un pequeño pero simpático trazo de una costumbre que, en este caso y como suele pasar con las costumbres, me gusta. Muy pronto tendré la séptima y última parte, la cual procuraré extender tanto que de pereza el sólo hojearla y nadie la lea por esta razón... lo que probablemente pasa con el resto de mis entradas... aunque esta vez será intencional, ja ja ja...


- Me gusta ver, en los relojes digitales o en similares aparatezcos, fechas como 09/09/09 u horas como las 10:10 del dia 10. Para lograrlo me basta con fijar en mi monocromático celular el formato de 24 horas, con el fin (o más bien con el comienzo) de que las coincidencias tengan mayor oportunidad de aparición. Suele ser una dicha poder presenciar una repetida belleza como esas en el momento justo, sin trampas que involucren adelentar el reloj manualmente (así la gracia se iría al garete, carajo), o vivirla cuando se trata de todo un dia... No sé, es poder decir que estuve vivo el 08/08/08 a las 08:08 de la mañana, incluso si no hay más logro en el día que ése A veces suelo quedarme minutos enteros frente al reloj de mi celular, fijo e invisible para el tiempo y la realidad, en espera del momentáneo milagro, y sonrío como un momentáneo idiota cuando los números que indican la hora aparecen como quería verlos.

Ahora bien, podría ser adecuado en este punto que quiera aclarar que no se trata de un gesto supersticioso ni mucho menos (y ahora que lo pienso, puede que mi costumbre no sea considerada como supersticiosa por nadie), sino tan sólo de una especie de goce, una suerte de recompensa a la contemplación, a la apreciación de algo bello. Porque sí, la belleza también puede estar en la repetición, sobre todo si ésta es efímera y encontrada en el momento preciso... ¿O es que acaso no es algo digno de ver y de disfrutar el que aparezca algo así como las 01:01 del día 01/01/2001, y por sólo un mínimo minuto? o más aún, ¿Acaso no es emocionante observar, aunque la repetición no sea total, cómo mi reloj pasa de las 23:59 del 31/12/2000 a la poderosa 00:00 del 01/01/2001, para poder afirmar que en un segundo se fue todo un año? o dejando volar un poco más la imaginación, ¿Acaso no es un logro y un regocijo el poder contemplar una cifra paradójicamente divertida como las 20:09 del 20/09/2009? Acaso entonces no lo sea si no para mí. Y acaso sea algo que no me importe, mientras pueda seguir a la caza de las coincidencias del tiempo. Al menos las que mi celular barato me muestra.

martes, 2 de marzo de 2010

Rupturas en la web

Hace poco leí un artículo publicado en la versión digital del periódico colombiano El Tiempo, en el cual se hacían públicos los resultados de un estudio realizado en Londres sobre las formas usadas por las personas para terminar sus relaciones de pareja en la contemporaneidad. Los resultados a pesar de sus nefastas implicaciones no sorprendieron a los científicos. De 2000 personas entrevistadas un 53% aseguró haber finalizado su relación de pareja por los medios modernos de comunicación: 34% lo hizo a través de correo electrónico, 13% por facebook; sin avisarle directamente a la persona con quien rompía y el 6% restante decidió informarlo por twitter.

Es realmente impactante la gran cantidad de perjuicios que nos puede llegar a ocasionar este tipo de redes sociales cuando no se utilizan de una manera responsable. Todos los entrevistados afirmaron haber terminado por este tipo de medios pues es más fácil, mas rápido y evita malentendidos, afirma un importante director de centro de citas en Inglaterra. Muchas personas que suelen tener dificultades con sus habilidades sociales empeoran o al menos nunca conseguirán mejorarlas debido a que la informalidad de las relaciones en la actualidad aparentemente no les exige estas. Pones en tu perfil lo que quieres que los demás sepan de ti, esperas unos días y luego puedes llegar a sorprenderte de lo bien autovendido que has quedado; lluvias de contactos y mensajes. Pero la decepción y angustia llega después cuando es hora de conocer a las personas, tus nervios no se alejan, tus habilidades sociales no funcionan, pues las descuidaste y todo se convierte en un caos determinante: primera y única cita con todas o la mayoría, y todo se vuelve un circulo vicioso del que solo con un poco de suerte podrás salir.

Usar las redes sociales no es malo, el malo es uno que suele en ocasiones preferir la pasividad y control que tienes en los diálogos y la información en internet, por ejemplo, hablar por messenger resulta ventajoso pues tienes tiempo para acomodar lo que quieres decir y generar una buena opinión sobre ti. Sin embargo, cuando te enfrentes a la persona frente a frente, estarás en líos por que has aumentado las expectativas de la persona que esperará mucho mas de ti en persona y allí tu máscara quedara develada.

Mi reflexión final es a cultivar mas tu cuerpo y mente en vez de ocultarla y elevarla tras mascaras como las redes sociales, ahí verán.

sábado, 27 de febrero de 2010

Microdiálogo con dolor de garganta

- Mire que usted a veces me sorprende. O no a veces, más bien casi con frecuencia, la frecuencia que uno esperaría de alguien como usted. Verá... es como si algún modo se las arreglara para que uno no pueda predecir un gesto o un comentario suyo, y cómo no, es fácil cuando no se conocen datos sobre su pasado o algo suyo: en cuanto uno se pone a pensar en sus actos y sus palabras, sólo ve en el proceso puros recuerdos ambiguos y poco ortodoxos, como si uno los sacara de una tómbola para jugar bingo o algo parecido. Entonces con usted pasa eso, que es casi que impredecible; y aunque lo que le estoy diciendo puede sonar a halago, creame que no siempre lo es. Por lo general ese azar que usted maneja no es del todo agradable, porque creame, a veces no se qué esperar de usted... y si es capaz de salir con cualquier cosa, pues ¡Cualquier cosa puedo esperar de usted entonces, sea buena, mala o medieval! Mejor dicho, más que una tómbola, usted, sin ánimos de ofensa ni acribille, se asemeja a una ruleta rusa, y los porqués se los quedo debiendo, por aquello de no herir susceptibilidades ni hacer un mal manejo de elementos volátiles, lease su temperamento... Bueno... por fortuna hay momentos, aunque no muy extensos de hecho, en los que puedo anticipar, predecir y hasta controlar comportamientos suyos... y momentos como ésos son los que yo aprovecho, como éste del presente que compartimos, en el que se con seguridad la forma más probable de reacción de parte suya luego de lo que estuve comentando...

- ¿Ah, sí? ¿Puedo saber de qué forma espera que yo reaccione a lo que comenta usted de mí, príncipe de nada?

- Pues de la forma en la que usted acaba de reaccionar, de ésa y no de otra.

- Si espera que yo crea esa insulsa palabrería, veré que le...

- No necesita sulfurarse compadruelo, la cosa es más sencilla de lo que usted cree. Simplemente esperaba a que usted reaccionara ante lo que he comentado, sin importar la manera en la que dirija su reacción. O sea, yo sabía que usted iba a decir cualquier cosa después de mí. Nada menos, nada más.

- ¿Y a eso le llama usted 'controlar' mis comportamientos? ¿Esperar a que yo responda a lo que usted dice? ¿Realmente esa es su forma de control sobre mí persona, realmente es eso? Y por si acaso, tiene usted algún creativo nombre para denominar a tan maquiavélica y terrorible forma de control y poder sobre mí y el resto de los mortales, sucio engendro resbaloso?

- Sí, Míster Sarcasmus, a eso le llamo 'iniciar una conversación'. Y a lo que usted hizo le llamo 'seguir una conversación'.

- Ah.

- Jejeje... Lo dicho, dicho es, y combinando: Usted es una Tómbola Rusa.

lunes, 22 de febrero de 2010

Libros libres y libros de otros

Hace algún tiempo, he venido mirando con preocupación la forma tan desorganizada y más bien intuitiva con la que me he acercado a los libros ¡pero si es que tengo muchos títulos en mi biblioteca esperando ser leídos! Y algunos otros que ni siquiera he destapado. Sin embargo cada vez que salgo a encontrarme con mis amigos o a la tertulia, de la cual quizás después hablare, regreso por lo menos con un libro que por extraño que parezca, la mayoría de las veces, devoro sin piedad. Si, en cambio los que tengo en mi casa no se dejan leer, o yo no me dejo atrapar, y cuando los inicio termino siendo infiel a todos. Cada día me dan ganas de leer algo diferente y cumplo mis anhelos sin pensarlo dos veces, he tenido ocasiones donde sobre mi mesa de noche, que son cojines, logro contar hasta más de siete títulos. ¡Caramba! Que desorganizado soy con mis prioridades de lectura.

Un amigo me dijo que así era mejor, que los libros propios deben estar allí en los instantes hasta una temporada de invierno donde todo propicie a la lectura, eso sería muy delicioso y romántico (en el sentido literario) pero aquí que invierno ni que carajos. Por ahora me contento con saber que estoy leyendo, quizás el azar de la vida ponga enfrente de ti lo que necesitas comprender o quizás; simplemente me apasiona leer lo que no puedo tener, vaya uno a saber que videos inconscientes o descarados rodean mis pulsiones.

viernes, 19 de febrero de 2010

Pensamientos Flojos VII - Reflexión recalcitrante

Creo que llevo aproximadamente 5 años tocado por la experiencia bloguera. 5 años siguiendo blogs de diversas naturalezas, investigando sobre las mejores formas de gestionar y administrar blogs, comentando entradas, admirando blogs hermosos en su forma y divertidos en su fondo, perdiendo y ganando tiempo saltando de link en link recomendado, descargando gigabytes de música de los enlaces que ofrecen aquellos bloggers que se dedican a ello, elogiando la límpida escritura de unos, estallando del desespero ante los horrores escritos de otros, conociendo gadgets inusuales y extravagantes, recordando, olvidando, reciclando, y muchos otros gerundios que me llevaron, en un momento dado, a abrir mi bitácora en la atarraya, un puntito de sal entre tanta mina blanca, pero mi puntito por lo menos... o dos puntitos, para ser exactos. Y en aproximadamente 5 años de blogueo, esos dos puntitos de nada han sido la herramienta más flexible y capacitadora de mi contradictoria pasión por escribir.

Ahora, luego de la necesaria mirada hacia atrás, noto que en todo este tiempo ha nacido y se ha consolidado una obsesión, que se me presenta en forma de pregunta, que es y sigue siendo la misma, a pesar de las múltiples formas que ha tomado este interrogante y las múltiples tentativas de rancia respuesta a éste: ¿Por qué hijueputas siento y continúo experimentando tanta frustración al escribir, a pesar de que se y declaro que me gusta hacerlo? Y si he de agregarle algo más, diría que también me ronda por la mente la pregunta de si es posible que en algún momento de escritura, dominando o dominado aun por el sutil sufrimiento del derramamiento incipiente y de letras, suelte mis manos y mis impulsos eléctricos lo suficiente como para generar hordas furiosas de frases y tribus de párrafos, dispuestos a dar la vida en la lucha por la lucidez, la claridad y la delicia lectora, en sucesivas batallas de redacción y corrección aguerrida... ¿Será posible?

Entonces a veces pienso que (carajo, eso he hecho también en este lustro, pensar y pensar, en desorden y sin cautelas) tal vez sea posible que esa pregunta (o serie interminable de preguntas, no pierdo nada con decirlo) no se deje reconocer nunca en una respuesta definitiva; y esto, lejos de ser una dificultad, resulta ser una ventaja y un privilegio, pues así puedo conservar perpetua la obsesión requerida para continuar infestando la atarraya con mis combinaciones de las 28 letras de mi alfabeto de nacimiento con el mismo tema, a pesar de (o también gracias a) el sentimiento de frustración y la sensación de sufrimiento y vacíos incómodos, que aparecen cuando me dedico a lo que me da dolor y vida al mismo tiempo, que no es otra cosa que el acto de tener dispuesta para la existencia lo que pueda salir escrito de mis manos hacia un papel o hacia una pantalla. Con 5 años vagabundeando por las comunidades blogueras y buscándome todavía entre tantas filigranas literarias, tengo al menos la certeza de que si eso es así, podré ser feliz con mi no-satisfacción. Y si no, sabré que buscaré otro dolor y razón de escritura, para continuar con mi descarado acto de fe, mi costal de vago relleno de pesadas pendejadas, mi botella con agua a punto de agotarse.

Así es como, por ahora, vuelvo a contentarme a mí mismo (valga la redundancia). Ojalá me dure.



Unos apuntes sobre el anterior pensamiento flojo

Quizá esto esa una muestra de que a veces sí suele afectarme lo que piense el otro (o el Otro, para ser más sesudos, por joder no más), y luego de aceptarlo, pido que ojalá no se me mire feo por ahí sólo por el hecho de que haya dejado pasar varias ideas percibidas o me esté poniendo un tanto reiterativo con aquello de mi ambigua relación con la escritura, en ese texto que acabamos de pasar. Con sencilla certeza digo en mi defensa que es parte del proceso que he aprovechar de mi bella o b s e s i ó n , y no digo ya nada más. O bueno, sí: la imagen la saqué de aquí.

lunes, 15 de febrero de 2010

Sobre el misterio de la bufanda


Creo que a estas alturas no tengo más opción que confesar lo que ha ocurrido. A pesar de que le he dado vueltas y vueltas al asunto, buscando y rebuscando en diferentes lugares todos los esfuerzos han sido nulos. Si, lo confesare: la negra, hermosa y querida bufanda que un amigo me regalo con el mayor de los gustos en su momento se me ha extraviado. Y es que recuerdo el último día que la vi, la puse dentro de mi mochila y emprendí la aventura hacia alguna de las calles de la ciudad, ahora mismo no recuerdo mi rumbo.


Pero quizás ese día la traje a casa y la bote otro, ¿Cómo saberlo? Difícil, entre locura y locura que corre por mi vida no puedo recordar donde la habré dejado o donde la perdí; es mas no sé si junto con la bufanda perdí alguna cosa más. Si, es que con mi cabeza es difícil saberlo, Quizás el tiempo lo dirá, o mejor seamos realistas, lo más probable es que nunca lo sepa.


Jumm, esto de la escritura realmente es un elemento de orden mental muy impresionante mientras escribo esto se me ha venido un recuerdo a la cabeza, quizás se la preste a un amigo en una noche fría y lúgubre como pocas aquí en Ibagué. Ahora es cuestión de preguntarle, salir de la duda.


Aunque quizás sea un recuerdo falso, o mejor incompleto, de esos que construyes con partes de eventos de tu vida a los cuales la memoria o el tiempo les han borrado una parte y tú necesitas completar para poder vivir con relativa tranquilidad. En fin ya no se que mas escribir creo que estoy siendo víctima de los juegos de la memoria, que vaina, dejar que las cosas sigan fluyendo, a lo mejor todo lo que se me viene a la cabeza sea tan solo un poco de verdad y mucho de ficción o viceversa, mejor no escribiré mas.

sábado, 13 de febrero de 2010

Quejas tontas y algo de rap

- Carajo, como siempre nunca se cómo comenzar un entrada. De verdad que si pudiera saldría a la calle y le pagaría a algún parroquiano para que me fabricara introducciones a mis entradas, encargándole que, además, se cuidara de los lugares comunes, el desorden temático y las pretensiones futiles. Pero como no dispongo de ese parroquiano infeliz para tales labores, tengo que comenzar mis entradas yo mismo, con todo el sufrimiento que para mi ello implica. Carajo...

- Carajo, escribir aquí muchas veces es incómodo. Y no lo digo por el blog como tal, ni por los pocos lectores, ni por la insuficiencia de concentración, aunque también es un problema un tanto peludo. Sencillamente es algo que está relacionado con la parte interna del blog, la parte en la que deposito las letras, ese cajoncito minúsculo y despreciable, que hace que a veces publicar entradas sea un viacrucis. Debo admitir que soy meticuloso a la hora de redactar, corregir y pulir lo que escribo, y aunque eso no es garantía total de una entrada excelente, trato mucho de que así lo sea. Y ese cajoncito inmundo, ese maldito cajoncito de porquería, me hace estrellar... de este tema tendré algo en mi otro blog, asi que pronto dejaré un link para seguirme explayando en esta queja. No lo prometo, pero afirmo mi compromiso, carajo*...

- Carajo, estoy cansado de usar tanto la palabra carajo. Se me está convirtiendo en mi muletilla, en mi palabrita preferida al momento de echar maldiciones, una especie de complemento cuando no sé cómo terminar o comenzar una frase. Porque más que iniciar una entrada, para mí en ocasiones es muy difícil iniciar la primera frase, así esto no me lo crean. Y esto me lleva a la conclusión de que en ocasiones también es difícil para mí escribir como tal. Se que lo he dicho antes, pero escribir me hace sufrir, y si sigo escribiendo es porque en el fondo se que necesito hacerlo. Por eso uso mi carajo, para seguir escribiendo y seguir con vida, carajo.

- Carajo,
a estas bajuras
estoy escribiendo basuras.
Lleno de dudas seguras,
maduras,
dejaré mis escrituras,
y sus duras
estructuras
que parecen dictaduras
de conciencias de costuras
sin ternuras,
con ranuras
de tremendas usuras,
carajo.

(Creo que ésta ha sido mi peor entrada hasta ahora, y por alguna razón eso me hace gracia...)




*Actualización: Ahh, casi lo olvido... dejo puesto el enlace a mi entrada contra la cajita, como había dicho.

domingo, 7 de febrero de 2010

En el cuento de los cuentos



En mi corta "carrera" como lector, la mayoría de las veces siempre me encontraba frente a una novela, a pesar de que nunca he pensado en sentarme a escribir una. Cosa paradójica porque cuento, que es lo que intento escribir, leía poco. Esto lo atribuyo un poco a mi mala memoria, que en más de una ocasión, me ha hecho malas pasadas. Por eso prefiero la novela, porque por poseer una única trama me permite enfocarme mucho más y evitar el olvido, como ocurre cuando lees cuentos, que al ser varios, muchos se pierden definitivamente en la parte más empolvada de la memoria.

Sin embargo en esta nueva temporada de mi vida, con otros retos y otras posibilidades, he tratado de solventar ese fallo y he iniciado una larga compensación para con los cuentos, experiencia que, debo ser sincero, ha sido muy exitosa para mí. No solo he descubierto grandes maestros latinoamericanos, si no que he logrado amenazar con mi fuerza de voluntad al que quiere que mis recuerdos no sean más que olvidos.

Ahora mismo leo una antología de cuentos, la cual considero de muy alto valor, y que seguramente mencionare en futuras entradas; por ahora solo resta decir que el cuento de los cuentos cada vez me aporta más como individuo y nutre mis mas escondidas canalladas, que con un poco de calma y técnica podrán salir a la luz en un futuro, quizás no tan lejano.