lunes, 27 de enero de 2014

Viernes 24 de enero de 2014




Hoy, después de casi dos meses, me sentí de nuevo un ser humano. Sí, un ser humano. Y es que he descubierto que cosas tan simples como ponerme un pantalón largo, una camisa y medias me hacen sentir vivo y cómodo.

En Buenos Aires estamos pasando por una de las oleadas de calor más fuertes de toda la historia y he tenido que llegar al punto de usar shorts, bermudas y hasta chancletas para poder medianamente darle la cara al mundo. Viviendo esa incomodidad por tantos meses fue un alivio que hoy pudiera simplemente vestirme, salir a caminar y sentirme vivo, sentirme humano.

Disfrutaré este fin de semana de tregua porque la otra semana se viene de nuevo el calor y tendré que volver a las incomodas andanzas que me alejan de mi confort y humanidad pero me permiten sobrevivir ante la fuerza del clima que me pone a soñar día tras día con la llegada, aún lejana, del invierno.

3 comentarios:

  1. Jajaja, creo que su queja sobre las chancletas y eso (a la que por cierto me suscribo) lo delata como puro cachaco.
    Pocos sonidos son tan feos como el flop flop de las chancletas.

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  2. Carlos, la palabra "chancleta" es una de las que más odio, suena como cuando alguien roza mucho el tenedor con el plato, como cuando pasa el señor de la "forcha".
    La palabra "chancleta" es una "forcha".

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  3. Amo la forcha, y soy feliz cuando escucho al señor de la forcha, que por cierto nunca más vi aquí en ibagué. Forcha el que no le gusta la forcha.

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